GoodReads.

El otro FaceBook.

Inicialmente, los fundadores de la red social de Facebook crearon este espacio especificamente para los estudiantes de Harvard, pero posteriormente lo ampliaron a instituciones de educación superior en el área de Boston  y en la Universidad de Stanford. Gradualmente se le agregó soporte para estudiantes en otras universidades y finalmente a estudiantes de secundaria. Desde 2006, a cualquier persona que diga tener al menos 13 años se le ha permitido convertirse en usuario registrado de Facebook, aunque existen variaciones en este requisito según las leyes locales. El nombre “FACEBOOK” proviene de los directorios de fotos personales que a menudo se entregan a estudiantes universitarios estadounidenses, nosotros le llamamos anuario y en México básicamente solo se crean y distribuyen en escuelas de zonas socialmente “fifi”.

Llena tu perfil.

La idea de crear una comunidad basada en la Web en que la gente compartiera sus gustos y sentimientos no era nueva, pues David Bohnett, creador de Geocities, la había incubado a fines de la década de 1980. Una de las estrategias de Zuckerberg fue abrir la plataforma Facebook a otros desarrolladores, o sea, abriendole la puerta al mundo. 

Entre los años 2007 y 2008 se puso en marcha Facebook en español, traducido por voluntarios, extendiéndose a los países de Latinoamérica y a España.

Facebook cuenta con más de 2200 millones de usuarios activos y su popularidad ha provocado muchas reacciones negativas con respecto a la privacidad y a los efectos psicológicos que tiene en sus usuarios; por ejemplo, en los últimos años esta compañía se ha enfrentado con una intensa presión sobre la cantidad de “fake news” que provoca y que obviamente repercute directamente en la información social que se entrega y por otro lado, la incitación al odio y las representaciones de violencia que prevalecen en sus servicios.

Espacios de odio.

Hay que admitirlo, al inicio esta red social se torna entretenida y socialmente útil pero rápidamente se desgasta y su uso comienza a ser contraproducente a lo que buscamos, todos de alguna forma u otra nos enfermamos de Facebook, solamente tenemos que identificar los síntomas que sufrimos para darnos cuenta y aceptar que no es la mejor opción donde invertir nuestra vida, por ejemplo si entras a Facebook  y te sientes deprimido al ver las fotos de personas cercanas a ti donde  se lo están pasando “genial” y en la que evidentemente no apareces, ese sentimiento de malestar es un síntoma de que algo psicológicamente en ti necesita un ajuste, también usamos esta red social como un escape momentáneo de la realidad, pero si tratas de escapar del estrés de tu vida cotidiana dentro del Facebook y comienzas a darte cuenta que los perfiles ajenos tienen muchos más amigos que tú y que sus publicaciones reciben Likes en cantidades que tú nunca has tenido y tu estado anímico se agrava cuando te irritas al darte cuenta que no eres tan popular, o peor aún, eres de esos usuarios que vigilan con frecuencia el comportamiento de sus parejas dentro de la red social y se salen de control cuando los ajenos le dan suficientes me gusta o me agrada como para fincarle una presunta infidelidad, según los especialistas se afirma que las parejas que pasan mucho tiempo en Facebook son más propensos a tener “resultados negativos en su relación”, lo que puede llevar a verdaderas infidelidades, rupturas o divorcios, en fin, por eso esta semana te vengo a proponer algo, por qué no sueltas un rato el famoso caralibro y lo intentas en otra red social más elevada. 

Sentirse solo entre tantos amigos es un mal síntoma.

Goodreads es una comunidad de lectores lanzada como el proyecto privado del programador independiente y emprendedor Otis Chandler en 2006. Esta página web permite a los usuarios darse de alta y seleccionar libros del catálogo de la propia página para crear sus propias «estanterías digitales» en su perfil y listas de lecturas. También permite a sus miembros crear sus propios grupos de sugerencia y discusión de libros y autores. En diciembre de 2007, el sitio había superado los 650.000 miembros y los 10.000.000 libros añadidos. En julio de 2012, el sitio declaró tener 10 millones de miembros, 20 millones de visitas mensuales y 30 trabajadores. 

Qué les digo, GoodReads es el otro facebook, la gran diferencia, solamente esta constituida por una comunidad amante de los libros, entonces en lugar de leer chismes del muro solo encontrarás comentarios y breves reseñas de las lecturas de sus usuarios. Además, otro de los aspectos más interesantes del sitio es la comunidad, ya que se ofrece la posibilidad de conectar con otras personas. Permite a los lectores conocer novedades, libros destacados y otros usuarios con gustos similares. Asimismo, como una comunidad abierta, da la opción a los autores de crear sus perfiles y publicar sus propios libros para así mostrar permanentemente actualizaciones sobre sus trabajos actuales.

En el catálogo de la página se puede encontrar prácticamente cualquier libro que se haya editado. Los usuarios pueden añadir libros que no encuentren en la base de datos y los autores pueden añadir sus propios libros.

Existe también la posibilidad de descubrir nuevos títulos y de adquirirlos fácilmente a través de links bien ubicados que enlazan con las mayores tiendas digitales de internet, donde se pueden adquirir los libros dependiendo de la ubicación del comprador y del formato que se desee descargar.

Además de agregar los títulos al perfil en la propia página se puede sincronizar con Facebook para que actualice automáticamente las lecturas recientes. 

Pues vamos a cambiar de amistades virtuales un rato y vamos a darnos la oportunidad de ser parte de una nueva comunidad donde el único pretexto para pertenecer es tener el gusto por los libros, subrayo al decir que también puedes dar Like a todos los comentarios y recomendaciones literarias que se hacen unos a otros. 

Para todos ustedes … Radio GEA Informa. 

La Nueva Identidad.


La Identidad es una transformación en movimiento que construimos como un proceso de convivencia, Y lo hacemos para formar parte de una comunidad, de un ambiente donde nos sentimos en armonía con otros. Por supuesto, en nuestra vida pertenecemos a diferentes comunidades, asociaciones o grupos políticos y culturales porque cuando somos parte de un grupo nuestras fuerzas se multiplican y toman significado, es más, si lo pensamos de forma objetiva todo lo que hacemos, lo realizamos con la comunidad en la mente, ya sea para bien o para mal, vivimos por la comunidad y para la comunidad, al menos así era hasta el siglo pasado. 

El siglo XX se distinguió por ser un mundo dividido por bloques con diferentes religiones, filosofías y economías que respondían a diferentes geografías, las identidades eran muchas y fácilmente distinguibles, pero en el curso de un siglo aprendimos que ninguna doctrina es más real que otra y descubrimos que cualquier ideología puede pervertirse rápidamente, todas las religiones se mancharon las manos de sangre todas pelearon por el monopolio del fanatismo y todos los pensamientos siguen buscando la exclusiva de lo humano. Sin embargo, esa era parte de la belleza social, la múltiple gama étnica nos unía a toda la humanidad y además, estábamos vivos dentro de las grandes diferencias culturales nos unificaba la angustiante constante de pensar para existir, actuar, defender nuestra propia ideología en defensa de nuestra patria y nuestra identidad. Antes las sociedades eran rotundas y además radicales, atendíamos el adagio que decía “un enemigo es aquel de quien no sabemos su historia”,evidentemente, dando por hecho que su historia representa esa famosa identidad. Odiábamos la diferencia pero establecíamos acuerdos en cuanto conocíamos su punto de vista, finalmente entendíamos que todos somos iguales pero las historias nos diferían. Los Nazis son producto de su historia, los estados comunistas y los estados capitalistas eran ideologías antagonistas que se basaban en los inicios del pensamiento, los presocráticos ya lo habían sentenciado dentro del idealismo y el materialismo, o sea, insisto, la sociedad estaba viva.

El Comunismo.

La sociedad del nuevo siglo tiene a su disposición un nuevo poder, esta nueva generación nace y crece dentro de las redes sociales, desde muy pequeña toda la gente, todas las personas se desarrollan como figuras sociales, comparten su casa y su vida a través de una pantalla, de esta manera el ser humano adquiere en primera persona la capacidad de proyectar la imagen que quieren vender de si mismo a los demás, ahora somos actores de un teatro donde nadie reconoce realmente al otro, vivimos una comedia en la que representamos un papel que previamente elegimos, vendemos una imagen acorde a lo que la sociedad establece o impone como éxito, de esta forma estamos construyendo una nueva identidad social, la del fraude, ahora ya no somos, solamente parecemos, nuestra nueva identidad es la farsa, el engaño, somos títeres de una tragedia donde los protagonistas ni siquiera se han cuestionado si lo aceptado socialmente lo llevan a la práctica porque realmente los hace felices o aunque les disguste están dispuestos a hacerlo solamente para pertenecer a esta nueva tendencia de personas con identidad falsa. Esta forma de actuar donde ya no importa quienes somos sino lo que fingimos, nos creamos un personaje que proyecta un deseo, una idealidad personal que estamos condenados a no ser en realidad, las personas no tienen una identidad estable para compartir a través de imágenes como hubiera sucedido el siglo pasado, recuerdo mis álbumes de estampas que me hacían conocer como era una persona del otro lado del mundo, como se vestían tradicionalmente los rusos, los orientales o las tribus de Nueva Guinea, ahora los jóvenes son parte de un fenómeno que crea identidades vacías e irreales a través de imágenes. Los adolescentes pelean por construirse una identidad superficial que se alimenta de estándares y referencias que les lleva a vestirse con instrumentos que contribuyen a una individualización, creando una nueva moral que no fomenta el pensamiento de grupo, ni la defensa de ninguna comunidad, lo común hoy en día es no pertenecer, ahora somos animales feroces que buscan aniquilar al más cercano o al más popular, dentro de las redes sociales responsabilizamos a los demás de nuestra propia felicidad y los hacemos cerradamente partícipes de nuestras tragedias, buscamos llenar nuestro perfil de amigos con gente que no conocemos, nos compramos una pantera nos tomamos una foto y la subimos a la red social para demostrarle a los demás que estamos “triunfando”, fingimos una sonrisa dentro de las aplicaciones solamente para demostrarnos o hacernos creer a nosotros mismos que no estamos vacíos interiormente.

El Capitalismo.

Estamos mutando en seres estúpidamente dependientes, estamos acomplejados y somos esclavos de una dependencia que manifestamos en todos los ámbitos, reclamamos la atención continua de los demás, discutimos porque no contestamos los mensajes inmediatamente; ya no sabemos estar solos, nos hemos convertido en una sociedad enferma de apegos, la felicidad radica en hallar el equilibrio entre la aceptación de nuestra identidad individual y la identidad del grupo al que hemos elegido para pertenecer, somos una sociedad “Fashion Victim” donde ya no es necesario definirse individualmente, quedamos satisfechos de ser simplemente clones de identidades que ni siquiera entendemos; sin embargo, es posible que el fenómeno de las Selfies, ir de compras solamente para atrapar el momento o ponernos un traje de baño y fingir la playa puede considerarse desde un punto de vista antropológico un elemento de nueva identidad cultural que comparten las nuevas generaciones, las redes sociales serán la memoria de los valores y los principios morales de este moderno grupo que desesperadamente buscan ser reconocidos. La necesidad constante de tener presencia en las redes sociales, una vez más, refleja la expresión de un vacío interior que las personas no saben llenar. La decisión de aceptar estos nuevos roles sociales o la determinación de atender estas nuevas necesidades absurdas desemboca finalmente en un sentimiento de culpa y una lucha interna derivada no del constructo de una identidad propia sino del miedo a ser rechazado, a no tener un solo LIKE, ser invisible dentro de un mundo globalizado. Tenemos que aceptar que nos encontramos ante la renuncia de nuestra propia esencia en pro de una aceptación colectiva, una renuncia que casi siempre deposita al individuo en la soledad, en la falta de autorrealización y frente al sentimiento de fracaso e inferioridad.

La Soledad.

Afortunadamente siempre hay rebeldes, personas inconformes, almas revolucionarias que no se resignan y que no se dejan atrapar por los establecimientos sociales, espíritus que siempre rompen los cánones y vuelven el equilibrio al universo, así como lo hicieran los Hippies o los Punks en su momento. Una vez más afirmamos que la identidad de la gente moderna se viste de Soledad. Hemos olvidado estar con nosotros mismos, hemos desdeñado vivir para nosotros de manera congruente con lo que aprendemos de nuestras propias experiencias. Estamos sedientos de aceptación ajena. Le estamos dando la espalda y no queremos admitir que necesitamos muy poco para no fallarnos a nosotros mismos; no queremos atrapar la esencia de lo íntimo, de lo humano, preferimos entregarnos al placer breve de lo público.

Unidos en la personalización de ideologías.

Deseo concluir recordando el origen y significado de la palabra identidad, etimológicamente “Identitas” es una palabra latina que deriva del famoso “Idem” y que hace referencia a las cualidades que nos hacen percibir a una persona como única frente a las demás y simultáneamente que esa persona implica lo mismo que el resto si la consideramos dentro de un grupo. Por lo tanto, la identidad es el constructo de una imagen sobre nosotros mismos que nos permite actuar en un entorno de forma acorde a nuestros pensamientos, los cuales nacen y son congruentes a la interacción con el grupo al que pertenecemos. Por lo tanto, los deseos de “tener” nos nublan la conciencia que debería obligarnos a conocernos a nosotros mismos, nos negamos la posibilidad de descubrir que pequeños o grandes placeres son los que particularmente nos llenan de dicha y cuales no.

Ignoramos nuestras bases de identidad.

Finalmente, Eres lo que publicas en las redes sociales, somos personajes de un foro donde podemos decirle al mundo lo que estamos pensando, antes de darnos la oportunidad real de pensarlo. Las máximas Kantianas nunca estuvieron tan vivas, “obra de tal modo que uses a la humanidad tanto en tu persona como en la persona de cualquier otro”, lo malo es que no lo hacemos como un fin sino como un vil medio. Actúa como si Dios te observara porque seguramente lo está haciendo.

  • ¿Buscas algo? Googlealo.
  • ¿Buscas a alguien? Facebookealo.
  • ¿Quieres pensar? Twitealo.
  • Y respeta ante todo a tus viejos porque ellos aprobaron sus estudios sin ayuda de Wikipedia.
Nuestra Identidad se viste de Soledad.

Para ustedes…

Radio GEA. ¡Informa!

El Trueno Rodante

Bob Dylan vuelve al centro del Huracán porque se encuentra circulando su nueva producción discográfica: “The Rolling Thunder Revue”. Y se trata de una caja con 14 discos compactos que a su vez contienen 148 canciones, 100 de ellas inéditas y todas de alguna forma son ensayos, borradores, maquetas o Demos que se quedaron en el tintero y que como suele suceder, son versiones que el autor decidió  guardar porque en su momento no cumplían con sus estándares de calidad pero que ahora visto a la distancia parecen versiones mejores que las que los fanáticos de Dylan conocemos. 

A la par de esta novedad, se estrena también el filme de Martín Scorsese que lleva por nombre “Rolling Thunder Revue: A Bob Dylan Story”. Y el sencillo que inicia toda esta nueva magia “Another Cup Of Coffe”, canción que originalmente era parte del disco de 1976 “Desire”. 

La publicación de esta caja con nuevos masters obedece a la decisión de Bob Dylan de revisar su trabajo, así como lo haría cualquier escritor al ofrecer sus borradores. Obviamente esto es una muestra más del inmenso amor que siente el autor por su música. Hoy que todo es moda instantánea, fiebre por el consumismo de superficialidad extrema, la aparición de esta obra de arte en medio de todo este maremágnum es una muy importante oportunidad de recuperar cultura real. Tenemos una nueva oportunidad de consumir música limpia de snobismos, es difícil digerir a Bob Dylan y es precisamente por el discurso que nos ofrece, la idolatría suele contaminar la apreciación de una canción de forma objetiva y es por eso que los desorientados se rasgan las vestiduras cuando escuchan a este cantautor, porque el buen Bob no complace a nadie, ni siquiera, a los escritores que siguen enojados porque le dieron el Premio Nobel.

El valor de la música de Robert Zimmermann radica en los pequeños detalles, en los gestos dramatúrgicos que diseminó en su ya vasta obra y sobre todo en sus infinitamente profundas letras que rayan con la poesía más sublime. El origen de su notable cultura que jamás ostenta y que por eso creen que solo se trata de un simple cantautor se debe a que Dylan se encierra horas y horas a disfrutar lecturas de Maupassant, Dickens, Víctor Hugo, Balzac, … evidentemente a este autor le place leer muchos pasajes en voz alta, degustando el sonido de las palabras al citar a Voltaire, Rousseau, John Locke, Montesquieu, Lutero, “visionarios revolucionarios que siempre han vivido en su patio trasero”.  Cuando escuchamos su música queda manifiesta su gran capacidad de humildad y a través de el uso poderosísimo de la ironía, esa elevada señal de inteligencia, tejemos con él un discurso que nos expone su percepción del mundo y de la realidad misma. 

Como las artes finas, como las obras más sublimes, como el buen vino. A Bob Dylan hay que aprender a apreciarlo, hay que ser dignos para merecerlo. Su compleja simplicidad no es accesible para cualquiera, sin embargo, vamos a intentarlo.  

Bob Dylan … The Rolling Thunder Revue. Es una colección que nos demuestra por qué Bob Dylan es un músico que ha influido en varias generaciones y a músicos muy importantes, por qué tiene en su haber importantes premios y por qué sigue activo, con esta nueva obra nos demuestra una vez más que su genio siempre estará a la altura de su propia leyenda. Para ustedes … 

Radio GEA “Informa”.

¡Bienvenidos!

Me encontraba en casa LAMM, recordando los momentos en que yo fui uno de sus estudiantes, de repente, llegó Juan Villoro y comenzó a platicarnos sobre la importancia de la lectura en los niños. La invitación que nos hizo llegar tenía una frase muy cierta: La lectura no se enseña, se contagia“. Comenzó por rememorar su infancia y descubrir nuevamente frente a nosotros cómo quedó enamorado de la literatura; él hablaba de las características naturales y propias de la infancia con respecto a los libros, mientras tanto y sin querer, sus palabras iban abriendo surcos en mi pensamiento: «si uno respeta la integridad de la  inteligencia de los niños, queda consciente de que no es fácil escribir para ellos. Escribir con diminutivos no es escribir para niños, es escribir para bobos, si queremos acercarnos realmente a ellos, tenemos que aceptar sus reglas y condiciones y una de ellas, tal vez, la más cruel que tiene que sufrir el autor, es que para el niño no existen los escritores para ellos el libro se escribe solo».

Los niños nos enseñan esa posibilidad: el Quijote es el hombre inmortal, no Cervantes.

La pregunta que sembró Juan Villoro dentro de mí y que ahora intento responderme es la siguiente: ¿Cuáles son las reglas del niño? Existe una determinante y es clara, no hay nadie que se tome las cosas más en serio que los niños; en sus juegos ellos se imponen reglas que son incorruptibles y si dicen que son el Cid campeador ¡Lo son! Siempre me recuerdan a Don Quijote cuando le afirma a su vecino – Si yo le digo que soy los doce de París, soy eso y más.

Para cualquier niño el libro es el juguete y su pensamiento es el catalizador. Pero, ¿saben los pequeños de sus capacidades filosóficas? Afortunadamente no. El niño es empírico, no razona, recurre a una percepción directa del fenómeno y la enriquece con su propia intuición sin necesidad de recurrir a la razón. Ellos no leen Alicia en el país de las maravillas, cruzan el espejo a lado de la protagonista para vivir las aventuras junto con ella. Para los niños cada libro de aventuras es un viaje de iniciación, de sorpresas, de supervivencia y de constantes deseos; es eso lo primero que aprenden dentro de la literatura. Aprenden a desear.

“Érase una vez…”,  “érase una voz…”, “… y vivieron felices por siempre”. Hubo una vez en que desear era útil y lo único necesario. Esta era la edad de la inocencia. Todos los adultos fuimos niños, pero casi todos lo hemos olvidado y yo humildemente creo que aquí se encuentra la crisis de la filosofía humana porque es obvio que toda la filosofía se alimenta de la admiración y que solamente es real y honesta cuando nace de la inocencia. Tanto los hombres como los niños, por naturaleza desean saber, pero la vida cotidiana de la mayoría de nosotros los adultos está repleta de cosas que nos mantienen ocupados y preocupados. No obstante, más de una vez nos preguntamos cuál es el origen y sentido de todo lo que nos envuelve. Nos hace falta algo que tienen de sobra los niños: tiempo y ganas de sorprendernos porque es así como se puede llegar a plantear una serie de preguntas esenciales sobre aspectos a los que normalmente no se presta mayor atención.

El tema universal de la literatura infantil es la libertad para escoger (los tres deseos) y una responsabilidad filosófica profunda sobre la libertad. El niño rápidamente asume su derecho a desear, pero cuando se pregunta por la libertad, no está buscando una simple definición de la palabra, ya que para eso no tendría más que recurrir a un diccionario, sino que su pregunta va mucho más allá, es claro que si dudan, están cuestionando directamente a la realidad, pero tristemente la respuesta siempre la buscan a través de la mediación de nuestras torpezas adultas, ellos pretenden buscar un entendimiento más profundo del concepto y analizar con su mente valiosamente infantil hasta que punto está presente en su pensamiento y en sus acciones.

Con esto comprobamos que los niños nunca intentarán profundizar en el significado de las cosas, ni mucho menos intentarán crear o aprender conceptos, sino que, por el contrario, buscan conseguir una perfecta comprensión de todo cuanto les rodea. Los niños no solamente tienen las condiciones propicias para buscar la verdad más allá de la luz natural de la razón, también son los únicos que tienen la real humildad de reconocer y afirmar que ellos realmente no saben nada.

Después de Juan Villoro, lo más sublime de la vida lo descubrí cuando y después de estar platicando un rato con Ulises (mi niño); él me afirmó con la misma certeza que ha de haber tenido Galileo cuando confrontó a la iglesia, – “…entonces papá, ya te diste cuenta que dentro del universo el mundo es más ligero que una pluma” o cuando me preguntó – “Papá ¿Por qué las mariposas mueren dos veces?”.

Radio GEA, sigue esta filosofía y pretendemos acercarnos a usted cada semana con estas infantiles intenciones. Nosotros no sabemos nada, lo vamos descubriendo cada día y con asombro. ¡Hasta la próxima!

Radio GEA… Informa.