
«El Joker” … la propuesta artística que está impactando dentro del universo cinematográfico pero que socialmente y no importa cuan sorprendidos nos mostremos, seguimos sin modificar nuestras dinámicas sociales y personales, todos dicen que se trata de una buena película, muy profunda, reflexiva, que habla sobre los trastornos psicológicos y sobre la decadencia social pero no deja de ser una simple curiosidad; Seguimos siendo corderos de los medios de comunicación, seguimos esperando su reacción o que nos indiquen hacia donde dirigir nuestros pensamientos, seguimos siendo simples espectadores inmóviles, somos aún esa sociedad éticamente disfuncional que funge dentro de esta comedia humana como el crimen y el castigo de su propio destino. El sistema nos impone un rol social, nos determina y decide por todos, teniendo cuidado de hacernos creer que somos nosotros los que funcionamos de forma autónoma. ¡JA! El sistema siempre decide que fenómenos están “bien” y que situaciones están “mal”, se establece lo correctamente deseado y todo aquello que se sale de control, por definición, siempre será incorrecto, es así como surgen los valores y es por eso que casi siempre se contraponen, mis valores son diferentes a los tuyos y los tuyos son diferentes a los de tu vecina, son una cadena de comportamientos que nos obligaron a seguir y que no dejan satisfecho a nadie. La moral muchas veces está equivocada porque lucha contra la razón y avanza tiránicamente contra la lógica porque no obedece nuestras necesidades, sino a los intereses ajenos, los valores solamente protegen los intereses del sistema. En uno de los momentos más agudos de la película a la que me referí al inicio, el protagonista dice lo siguiente frente a las cámaras de televisión:
-…”todo el mundo es horrible estos días, suficiente para volver loco a cualquiera… todo el mundo grita e insulta a los demás ya nadie es civilizado, ya nadie se pone en los zapatos de otra persona. Nadie empatiza con los demás. ¡No lo hacen!
… ¿Quieres escuchar otro chiste?
¿Qué obtienes cuando cruzas un enfermo mental solitario con una sociedad que lo abandona y lo trata como una porquería?
¡Te voy a decir lo que obtienes!
¡Obtienes lo que te mereces!”

La indiferencia llega y se integra dentro de nuestro ambiente social de forma pausada pero implacable. Es un silencio amargo donde habita la incertidumbre, donde se esconde el crimen y la añoranza de lo que antes era cotidiano, perdimos valores comunes que ahora nos faltan. Los ojos de las nuevas generaciones están sobre nosotros y nos van a responsabilizar. Porque este no es el ambiente social que merecen nuestros jóvenes, nuestros hijos, a los que obviamente confundimos, pues lo contrario del amor, de la empatía, no es el odio, sino ese sentimiento capaz de rompernos en mil fragmentos llamado indiferencia.
De la incertidumbre a la indiferencia pasamos los habitantes de esta ciudad todos los días, cuando vemos a un indigente, cuando vemos a una mujer en peligro, cerramos los ojos a la necesidad y al auxilio, en cada momento decidimos no involucrarnos y así fue como normalizamos la inseguridad.
¡Sufrimos Demasiada violencia! ¡Vivimos demasiada indiferencia!
Pero a todo esto. ¿Qué es la indiferencia?
El desinterés humano es un estado extraño y poco natural en el cual no se distingue entre la luz y la oscuridad, el amanecer y el atardecer, el crimen y el castigo, la crueldad y la compasión, es un punto intermedio entre el aprecio y el desprecio, es la negación del ser que nos permite distinguir entre el bien y el mal. ¿Acaso es posible vivir con normalidad, disfrutar de una buena comida y una copa de vino, mientras el mundo que nos rodea sufre experiencias desgarradoras? Acaso es fácil cenar en un lugar lujoso, bajo la mirada angustiante de un niño con hambre.
¿Qué es la indiferencia? Bien. Por ahora. ¡Que lo responda tu conciencia!

Los jóvenes (como cualquier otro elemento de esta sociedad) tienen deseos, tienen pasiones, tienen un plan de vida, sea lo que sea, todos tenemos sueños y tenemos la fuerza para lograrlos. ¿Pero, qué estamos haciendo? ¿Qué hiciste ayer por ti mismo? Diario amanecen personas colgadas de un puente, todos sabemos lo que está pasando en nuestro país, ¡el crimen lo tiene secuestrado! las mujeres están desapareciendo. ¡Personas que también tenían deseos, que también tenían pasiones, que también tenían un plan de vida!
¿Qué se sentirá despedirte de tu ser querido en la mañana y recibir al final del día la noticia de que fue abusado, o de que fue desaparecido? Pero todo esto ya no nos extraña, es algo que venimos escuchando desde hace mucho tiempo y lo hemos hecho algo tan cotidiano que lo buscamos y lo disfrutamos hasta dentro de los medios de comunicación, disfrutamos del dolor ajeno a través de las redes sociales. Obviamente, esto es un mal síntoma Humano y social.

Las estadísticas indican que todos los días mueren tres mujeres en nuestro país, posiblemente en este momento esta muriendo una más, pero por cada tres mujeres que mueren, caen asesinados diez hombres, esta es una prueba de que no sufrimos un problema de género sino un problema de indiferencia hacia la violencia que ha secuestrado nuestra realidad.
Todo esto me lleva al siguiente punto.
¿Quién gana de que seamos indiferentes, de que seamos simples espectadores de la tragedia ajena, preferimos voltear la cara y creer que no podemos hacer nada, labramos un camino libre para que las cosas sigan iguales. Ahora, los jóvenes son capaces de organizarse para construir algo positivo. Ellos son uno de los principales actores de esta sociedad indiferente, ¡lo saben! pero también saben que es más fácil quedarse en casa, antes que salir a reclamar lo que les pertenece, queda patente que no ver tanta injusticia es mucho más cómodo y además mucho más seguro. Pero cada vez que no vemos ¡PERDEMOS! Cada vez que callamos ¡PERDEMOS! Cada vez que nos agachamos ¡PERDEMOS!
A fin de cuentas, la indiferencia es más peligrosa que la ira o el odio. A veces, la ira puede ser creativa. Uno escribe un hermoso poema, una magnífica sinfonía. Uno crea algo especial por el bien de la humanidad, porque está enfadado con la injusticia de la que es testigo, o de la que se es víctima. Pero la indiferencia nunca es creativa. Incluso el odio, en ocasiones, puede suscitar una respuesta, que a veces suele ser destructiva, pero, lo combates. lo denuncias. lo desarmas.
La indiferencia no suscita ninguna respuesta. La indiferencia no es una respuesta. La indiferencia no es un comienzo; es un final. Por tanto, la indiferencia es siempre amiga del enemigo, puesto que beneficia al agresor, nunca a su víctima, cuyo dolor se intensifica cuando la persona se siente olvidada. Abandonamos al criminal en su celda, relegamos a los niños hambrientos, ignoramos a los refugiados sin hogar… No responder a su dolor ni aliviar su soledad ofreciéndoles una chispa de esperanza es exiliarlos de la memoria humana. Y al negar su humanidad, estamos traicionando la nuestra.
Como siempre, los jóvenes son la esperanza, nosotros hemos robado sus sueños y la oportunidad de haber gozado de un ambiente social mas cordial, sin embargo, esos sueños ellos los pueden recuperar, ¡los deben recuperar! Deben dejar de ser frívolos, deben de abandonar esa insoportable levedad que los tiene ensimismados. Hay gente que está muriendo, hay personas que están sufriendo y de lo único que están hablando en las redes sociales es de dinero y de objetivos vacíos. Tenemos que despertar, debemos de dejar de mirar hacia otro lado, porque si de alguna forma entendemos la crisis de nuestra situación y de todos modos no actuamos, entonces estamos siendo condescendientes e inhumanos, estamos siendo conscientemente malvados.

Existen miles de historias, y podría contarles más pero de que sirve si no las queremos escuchar, estas historias tienen una cara, tienen un nombre y ojalá que ese rostro nunca sea el tuyo y ese nombre nunca sea el de tu hermano o el de tu hija porque recuerda que la indiferencia no sólo es un pecado, sino también es un castigo.
Y como lo dijo en su momento el filósofo y matemático Bertrand Russel.
¡Lo único que va ha redimir al ser humano es la cooperación!
Sin más pòr el momento… Radio GEA Informa…