La Inmortalidad

Si regresamos en la historia y analizamos quienes controlaban las antiguas sociedades, rápidamente nos daremos cuenta que no eran los faraones o los reyes, realmente siempre hemos sido gobernados por la religión o por alguna amenaza fantasma escondida detrás de una supuesta estructura sociopolítica, las cuales siempre han tenido secuestrado el verdadero conocimiento y lo entregan solo al más conveniente y sobre todo a cuenta gotas. La cúpula del poder filtra el conocimiento, lo separa y nos comparte solamente el necesario para ser útiles y salir adelante, desde la antigüedad mas primitiva hasta el día de hoy.  El conocimiento más importante, el más interesante se lo reservan para ellos y a nosotros como sociedad nos preparan para ser económicamente activos, en escuelas que nos educan, NO para ser creativos, sino productivos y nos obligan a sobrevivir con el magro salario que ganamos con nuestros esfuerzos.

Antes no existían alternativas, lo que se recibía en ese entonces eran conocimientos mínimos y además previamente elegidos de forma conveniente, por otro lado y con la revolución tecnológica, con la revolución de la información, con la tecnología de la información ahora tenemos sistemas personales con acceso a internet y de repente toda esa información que hace miles de años solo estaba disponible para sociedades específicas, que se entregó de generación en generación, en pequeños grupos, recordemos “El Nombre de la Rosa” del escritor italiano Umberto Eco, se trataba de conocimientos que viajaban tras el telón, de forma subterránea, del abuelo al padre y del padre al hijo, del hijo al nieto y así consecutivamente por generaciones. Hoy en día toda esa información se encuentra disponible a través de Google y cualquier persona sentada en algún rincón de la sierra Tarahumara con un sistema portátil y una conexión a internet tiene el mismo acceso a la información que las sociedades secretas habían intentado proteger u ocultar de nosotros durante miles de años. 

Aún así, la oligarquía que nos gobierna quiere defender sus privilegios y seguir siendo una especie “superior”, quiere sostener el antiquísimo plan y mantener a la mayoría de la población deliberadamente estúpida y para ello se ayudan del atraso cultural; pero como ya no pueden monopolizar el conocimiento, promueven el entretenimiento banal y contaminan la información que tenemos con el objetivo de que las personas dejen de pensar. 

Los medios de comunicación obviamente son parte del sistema y están a su disposición, son espacios selectivos y cerrados, su trabajo NO es decir la verdad sino vender una versión particular de la realidad; Si somos objetivos nos daremos cuenta que estamos en problemas porque la mayor parte del mundo está cautiva en los medios de comunicación en estos momentos, el 84% de las personas que cuentan con acceso a internet usan redes sociales. El 50% de la población mundial está aceptando información que no va a corroborar, es decir, 3.8 mil millones de personas, y menos del 3% de ellos lee libros y la única verdad que conocen es aquella que reciben a través de una pantalla de televisión, de un smartphone o de una computadora. En este momento tenemos toda una generación que nunca ha conocido otra cosa mas que lo que vieron en las redes sociales, siendo tristemente la única opción que construye sus criterios. 

Los medios de comunicación nos venden una libertad que no existe y entre todas las alternativas informativas nos fabrican una seudo democracia, así mismo, sería inocentemente estúpido creer que un periodista del sistema es libre de escribir lo que sabe de verdad o lo que él sabe que es verdad, en un periódico, en una estación de Radio, o en un espacio social que no son suyos. La información que nos ofrecen los medios masivos de comunicación a menudo se altera, para convencer al público de que está ocurriendo lo que ya no está ocurriendo, o viceversa. Ellos elaboran nuestra propia realidad y si esta no es conveniente al otro día nos fabrican otra realidad diferente, de allí nacen tantas incongruencias comunicativas. 

También existe una conspiración del silencio, el sistema no quiere que la opinión pública sepa quién gobierna realmente, nos elaboran una democracia política desechable, cuando evidentemente eso hace años ya no existe, los verdaderos poderes de gobierno hoy en día son empresariales, y obviamente, eso no es un secreto para nadie. Por ejemplo, nuestro país se encuentra polarizado en este momento y eso creo yo que es la intención, el sistema así nos necesita, peleando entre nosotros, las autoridades intelectuales quedan confundidas y confrontadas, sustituidas por “Influencers” que nos informan de forma subliminal, indicando, dirigiendo lo que se debe decir desde los medios de comunicación o las redes sociales, creando una moda de opinión y los borregos tendenciosos  solamente hacen eco de hechos que no presenciaron y de afirmaciones que nunca escucharon en su origen. 

La humanidad se ha destruido así misma varias veces, la historia es una lista continua de guerras humanas, tenemos una Edad Oscura y un Renacimiento, muchas veces nos han hecho creer que nunca podremos resolver ciertos problemas. Pero grandes hombres tales como Cervantes, Shakespeare o Goethe desarrollaron un nuevo concepto del hombre, ellos prefiguraron y descubrieron nuevas alternativas humanas, desarrollaron paradigmas basados en nuevos comportamientos éticos basados en la creatividad y el libre albedrío. Pero ¿En qué momento volvimos a perder el control? ¿por qué vivimos nuevamente en un ambiente donde gobierna la sinrazón?  ¿por qué estamos traicionando el presente de los jóvenes? Esta sociedad AdultoCentrista está poniendo en peligro el futuro de la sociedad, estamos atentando contra nuestro porvenir, pues si los jóvenes no tienen una misión y un propósito vital que cumplir, estamos perdidos. Estamos por iniciar la tercera década del siglo XXI y deberíamos preguntarnos ¿Hacia dónde nos dirigimos como naciones? ¿Y cómo especie? ¿Qué será de nosotros si al final el sistema nos gana? ¿Cuál es el significado de la vida? Si conocemos el concepto de Inmortalidad… ¿Por qué no somos dignos de ese conocimiento? 

Hay dos formas de hablar sobre la inmortalidad. Todos morimos, no hay nadie hasta ahora que haya descubierto un método por el cual podamos vivir eternamente en nuestra forma biológica, por lo tanto, el significado de la mente humana y el cuerpo fisiológico puede que no sea exactamente el mismo, por ejemplo, si partimos de autoridades como Albert Einstein, que hace más de un siglo definió el concepto de materia y antimateria. Aceptaremos que algunas personas son inmortales como consecuencia de su existencia. Lo mejor que podemos intentar los seres humanos y que ningún otro animal puede hacer, es que podamos seguir siendo inmortales a través de nuestra participación en el desarrollo de la humanidad, o en el marco del desarrollo de nuestro ambiente cósmico. Por lo tanto, la inmortalidad se construye con la obra y significa los beneficios dados a la humanidad, después de haber vivido de una u otra manera, ya sea como poeta, como científico o como buen padre, debemos aportar algo a la riqueza de la humanidad, posiblemente así alcancemos en ese sentido la inmortalidad. Debes ser original y construir un bien común dentro del patrimonio universal, provocar que tu nombre sea inmortal, o bien, puedes ser una babosa, pobre, que no piensa, que no tiene ninguna consecuencia, que apenas vive y muere sin sentido ni razón para existir. 

Nos desgastamos de forma inútil, acumulamos bienes materiales, juntamos dinero de forma irracional, pero… ¿Cuánto cuesta nuestra vida? y lo más importante… ¿Cuánto cuesta cierto nivel de inmortalidad? lo que labremos solo para nosotros, se ira de aquí junto a nosotros, debemos labrar para la posteridad tierras que no veremos y para gente que no conoceremos, finalmente, ellos no dejarán de ser nuestra propia gente, debemos ser dignos de las generaciones futuras, así como algunos de nuestros antepasados lo son para nosotros, debemos sembrar para que nuestros hijos cosechen, porque la humanidad es una, grandes hombres trabajaron nuestro presente, ahora nos toca trabajar para nuestra preservación y tenemos que hacer todo lo posible para asegurarnos de que nosotros como sociedad hacernos inmortales. Yo creo que la inmortalidad es asegurar la supervivencia digna y justa de nuestra especie, sin atentar contra la dignidad y espacio de las demás especies; y para que esto suceda tenemos que asegurarnos que los ideales del hombre sean más altos. Ideales humanos que tengan prioridad sobre los deseos materiales e incluso sobre la propia seguridad de nuestro EGO. 

No debemos pelear contra todo, primero debemos reconocer cuál es nuestro conflicto, la pelea no siempre es contra los intereses meramente económicos o contra algún poder militar, posiblemente ni siquiera es contra el sistema. Primero debemos ganar nuestra guerra personal, primero debemos acometer una lucha contra la idea que nos obliga a creer que los seres humanos no tienen la capacidad de la chispa creativa, la idea de que no podemos decidir y que solo somos capaces de hacer lo que nuestros impulsos nos obligan. Debemos desechar esas ideas supremacistas o de fraccionamiento social, siempre peleando contra o a favor de una minoría, son muchas y debemos entender que estar irracionalmente a favor de una es implícitamente estar en contra de las demás, somos un hombre fraccionado, estamos en constante conflicto personal, este es el concepto del hombre que estamos construyendo y si no lo crees puedes obtener muchas evidencias dentro de las redes sociales, es la imagen de hombre que más comparte Facebook o Youtube, que construyen su filosofía en la especulación, la usura, la mentira y la fragmentación social. 

Nuevamente estamos en una encrucijada histórica, los caminos que tomemos ahora determinarán si vamos a vivir en el siglo XXI de forma digna o sometidos como una cosecha de esclavos deshumanizados, estamos luchando contra el esfuerzo combinado de tiranos y empresarios, contra un régimen cuyo propósito es dominarnos. 

Pero la voluntad humana es inmortal.

La libertad agita el corazón humano y el miedo lo somete y en medio de la cacofonía ensordecedora de este estúpido sentimiento patriótico, existen voces insurgentes que siguen gritando, ¡REVOLUCIÓN! La inmortalidad tiene su base moral en la verdad y en la incorruptibilidad. Finalmente… de la nada venimos y hacia la nada nos dirigimos, sí en este momento de luz, de razón, no hacemos nada, finalmente en eso nos convertiremos …

¡EN NADA!

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El Instinto

Desde mi más tierna adolescencia siempre he renegado de la psicología, al punto de repudiarla, no por la disciplina en sí, sino por quienes la practican, muchos de los psicólogos modernos que instalan sus propios consultorios, se me prefiguran como brujos de pueblo, charlatanes oportunistas que buscan el dinero de alguien que se encuentra en desequilibrio mental peor que ellos. Subrayo que obviamente deben de existir excepciones.

Todos tenemos conflictos psicológicos personales, eso es una realidad, pero es así como se vive plenamente la posibilidad humana, eso es parte de la vida, descubrir los miedos, asumirlos y resolverlos es lo que da sentido y significado a la existencia, somos víctimas de un inconsciente colectivo, feroz, destructivo, pero interesante, lidiar y aprender del conflicto es a lo que le llamamos madurez, y si no eres capaz de resolver este combate a través de una meticulosa auto crítica individual pues definitivamente mereces terminar frente a un psicólogo que en lugar de poder ayudarte, solamente puede compartirte de sus sombras personales, porque evidentemente también él es humano y tiene que lidiar con la misma desesperación que nos provoca la existencia. 

Por otro lado, la filosofía, se torna como una revelación, es el argumento preciso, es el discurso necesario en esos momentos de fragilidad mental, tristemente sus palabras son duras y requieren de una atención más disciplinada, es por eso que escapamos de ella. Sin embargo, el día de hoy lo vamos intentar y vamos a analizar el interesante asunto del Instinto.

El instinto es la reacción constante de un organismo frente a los estímulos y al parecer, normalmente el instinto está ya formado por completo al momento del nacimiento. Obvio, y por su condición hereditaria no precisa de aprendizaje, debemos dejar clara la diferencia entre este concepto y el acto reflejo condicionado donde se actúa más bien obligado por el prejuicio independientemente del estímulo. 

En algunas corrientes del pensamiento la palabra “Instinto” se reserva para los animales, mientras que el “Impulso” se usa para designar factores análogos en los seres humanos, de esta forma podemos ejemplificar la desvinculación que provocamos entre la realidad general y la perspectiva HumanoCentrista que infringimos a todo. Charles Darwin argumenta en su obra “El Origen de las Especies” que los instintos se derivan de la selección natural por medio de la lenta acumulación gradual de numerosas y casi imperceptibles aunque provechosas variaciones, esto significa de entrada que los animales y los humanos somos y respondemos igual a las exigencias de la madre naturaleza y además es gracias al instinto que seguimos dentro de los planes presentes y posiblemente futuros de la realidad. 

Emanuel Kant con su denominada filosofía crítica, inauguró un nuevo sendero filosófico en su obra “Crítica de la Razón Pura” donde subrayó que una peculiaridad de la razón humana era plantear cuestiones que por su propia naturaleza era incapaz de resolver. La metafísica falló en su intento de ocupar el lugar de la experiencia, Kant dijo que hasta entonces se daba por sentado que nuestro modo de cognición debía acomodarse a los objetos de la experiencia, posiblemente esa suposición habría causado el fracaso de la metafísica. Por eso propone lo contrario, es decir, que los objetos de la experiencia se ajusten a nuestro proceso de cognición. Obviamente, Kant nos está ofreciendo una distinción entre el conocimiento puro y el empírico. Decía que aunque era innegable que todo conocimiento partía de la experiencia, no todo provenía de ella como defendían los empiristas. 

El conocimiento puro consistía en las nociones universales “a priori” que no se derivan de la experiencia. A estas las denominó “Categorías”. Un ejemplo de ellas era la ley de la causalidad. El filósofo sostenía que la ley de la causalidad debía tener una base, “a priori” en el entendimiento, pues no podía proceder solo de la experiencia, las reglas empíricas no podían ser absolutamente universales, ya que la inducción solo conducía a la universalidad comparativa. Las categorías constituían las condiciones necesarias para la posibilidad de la experiencia, solo mediante la “Representación” era posible conocer un objeto. Junto a las categorías, introdujo una distancia entre las cosas tal como las experimentamos, a eso le llamamos “Fenómenos” y las cosas tal como son en sí mismas, a eso le llamamos “Noumenos”; los fenómenos eran representación de cosas desconocidas en si mismas, el Noumeno era un concepto limítrofe que servía para acotar la pretensión de la sensibilidad. esos límites naturales que abrazan al entendimiento son subsanados de forma inteligente a través esa facultad animal que llamamos instinto. 

El Instinto es posiblemente esa pieza del rompecabezas que une la identidad absoluta de la mente que está dentro de nosotros, con la naturaleza que está fuera. 

Por otro lado, Friedrich Schelling argumenta que la actividad fundamental que produce el mundo es la suma tanto de lo consiente como del inconsciente, afirma que la autodeterminación del individuo es consciente, el acto original de auto consciencia no lo es, por lo tanto, existe una pieza más dentro de nosotros que la pone en función. ¿Cuál es esa pieza?

Dice Schelling: lo que existe en mí sin conciencia es involuntario y simboliza una representación. Lo que existe con consciencia, está en mí gracias a mi voluntad. Evidentemente, todo esto nos remite al gran filósofo alemán Arthur Schopenhauer que en su obra “El Mundo como Voluntad y Representación” nos comparte lo siguiente: el mundo es mi representación, donde le resulta claro y cierto que no conoce ningún sol, ni ninguna tierra, sino solamente un ojo que ve el sol, una mano que siente la tierra, que el mundo que lo rodea no existe más que como representación, es decir, solo en relación con otro ser, el representante que es él mismo. El mundo no se presenta solamente ante un sujeto cognoscente sino también ante uno corpóreo y para referirse a ese fenómeno empleó el término voluntad, concepto que proyecta no solo la naturaleza más íntima del ser humano, sino también de los animales y de toda la existencia. La voluntad es ciega, o sea no se guía por las representaciones, naturalmente se da una acomodación entre lo que existe y lo que ha de venir. Así el ave construye el nido para las crias que aun no conoce. La ceguera de la voluntad es Sabía. 

La clave para comprender la naturaleza de la vida consciente del alma está en la esfera de lo inconsciente. La conciencia depende del inconsciente. Lo inconsciente es la fuente primigenia de la vida, cuyo desarrollo es Teleológico, tiene que haber un objetivo, un porvenir hacia el que se dirige la vida de manera inconsciente con el fin de alcanzarlo. Reproducimos de forma mimética una imagen de origen, hay algo en nuestra alma que sin darse cuenta hace una copia de la imagen primigenia y esta imagen primigenia se encarga de expandir y preservar tanto la especie como la vida del individuo.

Lo inconsciente se caracteriza por no conocer ni la fatiga, ni la enfermedad. El poder curativo de la naturaleza actúa a través de ese inconsciente que nos conecta con el resto del universo. Lo inconsciente forma y preserva a los organismos y por medio de los instintos protege a las diferentes especies de animales.

El instinto se manifiesta en la preservación, en la conservación, en la vergüenza, en el enojo, en la gratitud y obviamente en el amor maternal.

El instinto es una acción intencionada sin conciencia de su intención. El instinto actúa sin límites, está fuera del tiempo y del espacio y al parecer nunca se equivoca. Esto último posiblemente sea difícil de entender para nosotros porque al desconocer las intenciones del comportamiento animal pensamos muy fácilmente que se equivocan cuando posiblemente los que vivimos confundidos somos nosotros. 

Friedrich Nietzsche postuló la existencia de una serie de instintos: un instinto de grupo, un instinto social, un instinto de libertad, un instinto maternal, un instinto religioso, un instinto jerárquico, un instinto ofensivo y otro defensivo, entre algunos otros, todos estos instintos son manifestaciones de la voluntad del poder. Nietzsche sostenía que cualquier psicólogo sabía que los estados de conciencia y las creencias eran nimiedades de quinta categoría en comparación con el valor de los instintos. La mayor parte del pensamiento consciente es una actividad instintiva, es más, la mayor parte del pensamiento de un filósofo es guiado y canalizado en secreto por los instintos para que recorra determinado trayecto. 

Tampoco debemos confundir al instinto con los impulsos, por ejemplo, un impulso es la tendencia humana que implica el actuar movido por alguna emoción sin que haya mediado una deliberación previa de la razón. Los impulsos tienden al dominio, por lo que a cada uno de ellos le encantaría parecer el fin último de la existencia y el legítimo dueño y gobernante de todos los demás impulsos. Cada impulso es tan tiránico que pretende incluso hacer filosofía. Un ejemplo claro de esto  es la moralidad cristiana que funciona mayormente por impulsos sociales, el cristianismo de alguna forma le declaró la guerra a la naturaleza del hombre, excomulgando de esta forma sus instintos vitales. Así es como comienza nuestra decadencia humana y hasta la fecha sigue secuestrada la razón porque ahora no solamente vivimos dominados por una religión sino también por las grandes corporaciones comerciales. En pleno siglo XXI vivimos y perpetuamos una moralidad antinatural que condena nuestros instintos.

“Todo animal o toda especie que hubiese perdido sus instintos es inútil, por lo tanto, el hombre es el animal más enfermo, pues es el que más peligrosamente se ha apartado de sus instintos”.

F. Nietzsche. 

Lo primero que hacemos cuando le entregamos nuestra voluntad a otra persona, es darle la espalda a nuestros valiosos instintos. 

Finalmente, a diferencia de los impulsos, el instinto sí tiene una relación racional con las emociones, es más, el instinto condiciona de forma consciente cada uno de los tipos de excitación emocional que disfrutamos o sufrimos los seres humanos y esto establece una lista de vínculos del instinto con las emociones y son posiblemente los siguientes: La huida se relaciona con el miedo, la repulsión se relaciona con el enojo, la curiosidad se relaciona con la admiración, la combatividad se relaciona con la furia, la humillación se relaciona con el sometimiento, el instinto parental se relaciona con la ternura y en función evidente de la preservación de la especie. 

La espada de Damocles siempre está afilada sobre nuestra existencia y el instinto juega un papel muy importante en nuestra supervivencia, representa la inmanencia de la historia humana encriptada dentro del alma, por eso no podemos permitir que al final del día otros decidan por nosotros. 

Radio GEA Informa…

Volver a la Semilla.

Tanto la psicología de Carl Gustav Jung, al igual que las filosofías de las primeras civilizaciones, planteaban el desarrollo de una conciencia en diferentes etapas de la vida. A este fenómeno personal se le llama proceso de individuación y nos propone que cada uno de nosotros podemos llegar a convertirnos en “individuos” más allá de la contradicción de este concepto y obvio, más allá de la fragmentación de nuestra mente y a través de este medio lograr alcanzar una integración personal.  

Toda esta propuesta de Jung es interesante porque generalmente todos creemos que ya somos un individuo, lo damos por hecho y legalmente lo defendemos, sin embargo y en sentido estricto de la psicología Jungiana nosotros no somos “individuos”. 

Pero… entonces ¿Qué somos?

Resulta que sí nos portamos románticos y acudimos a un diccionario enciclopédico para conocer el significado de la palabra “Individuo”, nos refiere lo siguiente… como individuo designamos aquello que es individual, o sea, que no pueda ser dividido. Y se usa para referirse al Ser Humano. Esto último por demás paradójico. Etimológicamente hablando, “Individuo” significa “No Dividido” y representa a la unidad integra y lo que encuentra Jung en cualquier persona primeramente es un cuerpo y una psique y así mismo, el estado de la mente del ser humano proyecta que posiblemente no solo se encuentra dividida sino que además podría ser tripartita. Cada persona se conforma de un cuerpo, una mente y un alma y evidentemente cada una de estas partes funciona de forma individual y con autonomía de toda la unidad. 

Por otro lado, lo que plantea el psicólogo suizo es que el ser humano nace integro pero cuando comienza a emerger la conciencia comenzamos a sufrir un proceso de fragmentación; cuando la educación social empieza a penetrar en su desarrollo el personaje construye en él una “falsa” personalidad, a esto le llama Jung “el complejo del Ego”.

El EGO emerge al rededor de los tres años de edad cuando la memoria comienza a madurar, al parecer, antes emergía a más edad pero queda claro que hoy las influencias  y los estímulos externos son más potentes, el niño en su primer estado nace integro, aun no sufre una fragmentación significativa, pero inmediatamente y bajo la influencia de su ambiente y las características de su desarrollo, adopta poco a poco y de forma inconsciente todas las neurosis sociales que lo van a fracturar, que lo van a romper y por lo tanto lo van a poner en conflicto con su ambiente y peor aún consigo mismo.

El estilo de la vida moderna y esto es una apreciación de la psicología, sumada con la filosofía de Nietzsche, el nihilismo individualista y el aumento del materialismo, provoca en un personaje dividido, múltiples contradicciones, sumiéndolo en un conflicto entre su rol social, su rol familiar, su rol político y económico, provocando de esta forma un personaje fragmentado en una multiplicidad donde todos estos roles que vive están en contradicción y finalmente esta situación psicológica abandona al ser en su desesperación. 

Entonces, la idea de individuación de Jung es alcanzar una maduración mental digna de la fisiología que disfrutamos y volver a estar reintegrados, es un volver a la semilla para recuperar una conciencia perdida. ¡Volver al origen! no es una expresión propia de un fenómeno que ocupe solamente al ser humano moderno, se trata de un asunto que le ha preocupado al hombre desde el nacimiento de las primeras civilizaciones. Y como se trata de un conflicto que avanza junto con el proceso evolutivo del ser humano Jung nutre su propuesta filosófica de las antiguas mitologías, por eso nos remite a los famosos ritos de iniciación que no son otra cosa sino ritos de cambio de una conciencia a otra, esto siempre ha estado ejemplificado con el cambio de la infancia a la etapa adulta, o de un despertar hacia la fe y el nuevo conocimiento, ejemplo que es parte seminal de cualquier religión. El concepto de “madurez” es otra palabra que analizar pues solamente se trata de un constructo social que intenta diferenciar precisamente un prodigio que hasta el día de hoy no entendemos plenamente. Sin embargo, antiguamente el cambio corporal no proyectaba tanta importancia pues era evidente para cualquiera, lo más importante era el desarrollo real de la psicología del personaje ¿qué cambios eran necesarios para que el hombre en desarrollo esté en sintonía con la ley biológica? La psicología de Jung en este sentido es muy natural y por lo tanto muy esencial, es el camino que nos vuelve a la nueva integración. 

Dentro de las primeras civilizaciones, principalmente en las más elaboradas como la egipcia o la griega existía el proceso de iniciación y de alguna forma se convierte rápidamente en un arquetipo que se repite también en las culturas prehispánicas de América, arquetipos que simbolizan el renacimiento del “individuo”, el cambio y la transformación que conllevan las iniciaciones. Jung era un gnóstico, obvio partiendo de la tradición cristiana y derivado también de las culturas antiguas. Pero, ¿Qué es un Gnóstico? Gnosis quiere decir conocimiento, mejor dicho, es tener la experiencia de la revelación del conocimiento superior, un fenómeno que se produce en lo más interno de la mente, la gnosis es la revelación de la sabiduría. 

Pongo un ejemplo de la mitología cristiana y cito un pasaje de la Biblia…

“Había entre los fariseos un hombre llamado Nicodemo, magistrado Judío. Fue este a Jesús de noche y le dijo: 

-Rabbí, sabemos que has venido de Dios como maestro, porque nadie puede realizar los signos que tú realizas si Dios no está con él – a lo que Jesús respondió: 

-En verdad, en verdad te digo: el que no nazca de nuevo, no puede ver el reino de Dios.- Dícele Nicodemo: ¿Cómo puede uno nacer siendo ya viejo? ¿Puedo acaso entrar otra vez en el seno de mi madre y nacer? – Respondió Jesús: 

En verdad, en verdad te digo: el que no nazca de agua y de espíritu no puede entrar en el reino de Dios. Lo nacido de carne es carne, lo nacido del espíritu, es espíritu. No te asombres de qué te haya dicho, tenéis que nacer de nuevo. El viento sopla donde quiere y oyes su voz, pero, no sabes de dónde viene y a dónde va. así es todo lo que nace del espíritu”.

Evidentemente, a Nicodemo le falta el segundo y tercer nacimiento que no es otra cosa sino un cambio de conciencia. ¿Todo esto qué tiene que ver con nosotros? 

Carl Gustav Jung propone lo siguiente. El primer nacimiento todos lo tenemos por derecho, el nacimiento del cuerpo físico, pero el doctor quiere hacer énfasis del nacimiento psíquico, para nosotros la realidad del cuerpo físico es muy objetiva, es muy concreta, por lo cual nadie la discute, todo lo que podemos ver, oír o tocar, todo lo material es lo que justificamos como real. John Locke lo decía, todo lo que tocamos es porque existe, pero debemos aceptar que siempre existe otra realidad que es la de la mente y de forma significativa no sabríamos distinguir cuál de las dos realidades es más poderosa porque como dice Jung si no es por la mente ¿cómo podemos experimentar algo a nivel corporal? ¿Quién experimenta el dolor? ¿El cuerpo o la mente? “Cogito Ergo Sum” diría el filósofo Francés Rene descartes, por lo tanto, el segundo nacimiento se simboliza al tomar conciencia de que somos fundamentalmente una Psique habitando en un cuerpo y en este estado de conciencia toda la dinámica de nuestra mente como los pensamientos, los impulsos y los recuerdos tienen una realidad tan valida, tan objetiva como si la pudiéramos tocar. 

Lo fascinante de la idea de Jung en este sentido y las implicaciones que tiene es que en ese plano, cuando somos conscientes de nuestra dualidad, nosotros podemos tener el control y dominio sobre los pensamientos y nuestras emociones, ahora, en el plano en el que vivimos nuestro día a día, el de la ignorancia, donde consideramos que solamente somos un cuerpo sin conciencia, pues siempre seguiremos siendo víctimas de nuestros pensamientos negativos y nuestras emociones condicionadas, fundamentalmente es a esto a lo que Jung le llama “La Sombra”. Volviendo a la posibilidad del segundo nacimiento el individuo se vuelve o al menos comienza a disfrutar de una especie de libertad donde empieza a ver que los fenómenos de la mente como el pensar, el sentir los impulsos y los anhelos son tan reales como cualquier objeto material, entramos en un estado donde un pensamiento es tan real como lo sería un golpe físico y tanto sentido contiene esta propuesta que la misma física cuántica ya está volteando hacia esos linderos de la filosofía humana. 

En todos los ritos o pasajes de iniciación antiguos y modernos existe un grado de intuición de todo esto, el niño que se encuentra en transito hacia la edad adulta tiene que atravesar un gran sufrimiento físico para que de este modo el niño rompa abruptamente el primer estado de conciencia, en los casos existentes si resistía este proceso psicológico personal, hasta entonces se daba un reconocimiento de potencias espirituales. La mente se tiene que sobreponer, emerger desde la semilla de lo sagrado y por lo tanto de la fe, ahora sí, el protoindividuo debe imponer su confianza en el rito y sobre todo en la transformación. Todavía no estamos hablando de un cambio profundo y total pero con esto comenzaba la búsqueda de uno mismo.

Finalmente, viene el tercer nacimiento que plantea Jung y que es el mismo que Cristo le plantea a Nicodemo y se trata del renacimiento espiritual, cuando el cuerpo ya hizo comunión plena con la conciencia ya podemos disfrutar de nuevos estados de pensamiento, todos estos arquetipos se encuentran sembrados por todo el mundo dentro del inconsciente colectivo, en la zona oriental le llaman Nirvana, Gautama Siddhartha Buda le llamaría a este tercer estado alcanzar la iluminación. Pero para nosotros lo importante de la enseñanza de Jung, lo sanador, lo terapéutico, es que nosotros podemos provocar estas transformaciones gracias a la nueva ciencia, una ciencia enriquecida que une la vida con lo espiritual, sin dislocar ambos conceptos, por eso Jung habla de la realidad de lo psicológico o la realidad del alma. En la antigüedad esos ritos de iniciación muchas veces se daban dentro de la cultura misma, durante el desarrollo de la vida misma, hoy nuestra forma de vida apunta que solamente vivimos en el primer estado, nos encontramos condicionados por el materialismo absoluto, por el individualismo egoísta, nos aterra no pertenecer al sistema y hemos delegado nuestra conciencia a las nuevas tecnologías, por eso, se torna imperativo que cada quien y por su propia voluntad, sobre todo de forma consciente nos entreguemos a la búsqueda de esa superación personal donde debemos alcanzar un estado de conciencia más despierta.

Por lo mientras, seguimos siendo parte del rebaño… 

En medida que los seres humanos pasan por su proceso de individuación, del inconsciente colectivo a la maduración en su “si-mismo”, establecen una personalidad nuevamente unificada, que puede ser entendida simplemente como un personaje que se entiende a sí mismo, por otro lado, aquella persona que no vive este proceso de individuación en ningún momento de su vida, es aquella que se gobierna con el prejuicio, que sin cuestionar al sistema le obedece y le teme y al final de sus días sigue aferrada a su desesperación y aterrada por su transito final. Muere fragmentada, desolada y confundida.

Carl Gustav Jung:

Nace el 26 de Julio de 1975 en Suiza

y muere el 6 de Junio de 1961. 

Ocultista, científico, profeta, charlatan, filósofo, racista,

gurú, antisemita, feminista, misógino, apóstata freudiano,

gnóstico, posmoderno, polígamo, poeta, estafador, psiquiatra, antipsiquiatra.

Es un personaje que después de mas de cincuenta años de su muerte sigue suscitando mitos, leyendas, fantasías y ficciones. Aun así, la figura de este hombre se sitúa en los puntos de contacto entre la psicología académica, la psiquiatría, la psicoterapia, la psicología popular y las psicologías de la “Nueva era”, en fin, un Individuo Monumental. 

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