El Tiempo.

Al parecer ya lo he mencionado anteriormente, los seres humanos contamos con una comunicación muy deficiente. Sumándole además que dentro de nuestro lenguaje tenemos muchos eufemismos que no indican nada, como por ejemplo la palabra interesante, ¡Es interesante! Afirmamos cuando no sabemos que pensar y existen miles más para expresar algo que es duro o difícil de decir, nuestro lenguaje es hipócrita, por otro lado, tenemos también palabras que usamos para definir fenómenos que no existen… ¿Por qué nos gusta nombrar lo que no existe? Podríamos  discutir sobre la existencia del alma o sobre la existencia de Dios y rápidamente se crearían dos tendencias de pensamiento, los que intentarían defender la existencia y obviamente los contrarios, que justificarían la no existencia de ambos conceptos. Nunca llegaríamos a una contundente verdad pero obviamente generaríamos afirmaciones muy profundas. Pero por qué todos damos por hecho la existencia de prodigios tales como la Paz, la Salud o la Libertad, cuando estas palabras por evidente definición son inexistentes. Si acaso los únicos conceptos que se justifican son el cero y el vacío porque obviamente representan lo que no es o lo que fue, pero por qué usamos la noción y referencia, es más, hasta lo usamos como un parámetro cuando ni siquiera existe y me refiero en este momento al fenómeno del tiempo. 

Tenemos la sensación errónea de que percibimos el tiempo, pero eso claramente es una mentira, no lo percibimos porque es evidente que no existe; percibimos el movimiento y el desgate de la realidad y a eso le llamamos tiempo. “El paso del tiempo” decimos, o también declaramos, “viaje en el tiempo”. Nos referimos tantas veces al concepto de tiempo que se ha vuelto común dentro de nuestro lenguaje y ahora es más difícil pensar que es inexistente, aquí radica el problema, es una anormalidad que damos por hecho y por eso lo usamos como referencia y parámetro de otros tipos de conocimiento, enturbiando de esta forma lo poco que sabemos de la realidad.

¿A dónde vamos si no conocemos el camino?

Yo los invito a romper el paradigma y a crear una nueva pauta de pensamiento, imaginen que no es el tiempo el que está pasando, aceptemos la idea de que somos nosotros los que se mueven, somos nosotros los que están viajando a través del universo. Cada momento que vivimos contiene nuestro pasado y nuestro futuro, ¿recuerdan sus viajes y sus reuniones?¿recuerdan el festejo de sus más grandes éxitos o el peor de sus fracasos? pues es solamente eso, recuerdos, pero nosotros le llamamos pasado, Cada momento es eterno, cada sonrisa, porque queda registrado para siempre en nuestra memoria. Es curioso que el tiempo sea un fenómeno tan subjetivo para todos, por ejemplo: para los niños parece ir muy despacio, conforme crecemos los lapsos van tomando un ritmo cada vez más rápido, nos da la sensación de que los años pasan más deprisa a pesar de que debería de ser el mismo para cada quien. Esto es un indicio de una cosa muy importante, nosotros no dependemos del tiempo, sino al revés, el tiempo depende de nosotros o para ser más exactos, el tiempo depende del movimiento, igual que la vida misma. Debemos entender que el tiempo no es relativo, simplemente no existe y debemos también asumirlo para poder crear nuevas determinantes. 

Existe el espacio, fraccionado y dividido en varias dimensiones, por lo tanto, existe la altura, la distancia, la profundidad,  evidentemente existe la luz y existe también la posibilidad de movernos dentro de estas realidades; estos son los verdaderos parámetros que podemos usar para definir nuestra existencia de forma objetiva y si los usamos como únicos factores vamos a entender relaciones más sugestivas y tan sorprendentes como la muerte misma.

¡La muerte y el tiempo NO existen!

El tiempo es un invento sensorial que se gesta en nuestro cerebro, el cual, procesa la relatividad temporal y fundamentalmente la entropía, o sea, percibimos el caos como una unidad o viceversa entendemos que cada elemento dentro del universo tiene una función determinada, nuestra posibilidad psicológica interpreta nuestro movimiento estelar como un devenir en términos de pasado, presente y futuro, estamos atrapados en un cerebro limitado que entiende así esta forma tan peculiar  a la que llamamos “tiempo”. La primer sorpresa de todo esto es que estamos viviendo esas alternativas a las que llamamos pasado, presente y futuro en un mismo momento, así mismo, descubrimos otras revelaciones, nuestra existencia y nuestra muerte necesitan nuevas y diferentes explicaciones si es que no existe un antes y un después fuera de la mente. Tenemos la costumbre de fragmentar los sucesos humanos pero todo lo que has vivido, lo que vives ahora y lo que vivirás está pasando justo en este momento. Lo que fue no es una flecha que avanza linealmente hacia lo que será porque insisto el pasado, presente y futuro existen simultáneamente. 

La realidad en este caso el universo es un rompe cabezas del cual solo percibimos algunas piezas, fragmentos que no podemos embonar en ningún lado porque aun nos faltan las piezas más importantes, tenemos  porciones de conocimiento que posiblemente estamos colocando al revés, tenemos conocimientos de la física clásica por un lado y conocimientos de la física cuántica por el otro y nos desespera darnos cuenta que son partes que no embonan, obviamente porque no sabemos dónde van y porque no sabemos que piezas nos faltan. Necesitamos salir de la tierra para entender diferentes fenómenos y que confundimos con el tiempo, vamos a  analizar el siguiente ejemplo para comprender mejor la cuestión y que nos expone a los humanos como una especie de radiotransmisor que solamente sintoniza una frecuencia a la vez. Somos un Radio que solamente puede sintonizar una parte pequeña de la realidad y la reproducimos como tal, habiendo miles de posibilidades más. Está científicamente comprobado que viajar a la velocidad de la luz nos transportaría directamente al futuro, desgraciadamente los que nos quedamos estáticos no lo podemos sintonizar. Alfa Centauri es una estrella que se encuentra aproximadamente a cuatro años luz de distancia de nosotros en la tierra, básicamente si quisiéramos visitar esta estrella el viaje a la velocidad de la luz nos demoraría una travesía sin escalas de cuatro largos años, bien, lo mismo pero en sentido inverso ocurre con la luz que produce Alfa Centauri, su luz tarda cuatro años en llegar hasta nuestro planeta y por lo tanto, lo que vemos de ella es lo que ocurrió hace cuatro años, en otras palabras, eso que percibimos justo ahora pasó hace cuatro años, estamos en el presente viendo directamente al pasado y si acometemos nosotros mismos ese alucinante viaje y miramos nuestro arribo a nuestra estrella vecina literalmente estamos presenciando el futuro de los que se quedaron en la tierra. Pero no importa donde nos encontremos, en el sistema solar o en el sistema de Alfa Centauri, más allá de lo que percibimos solamente podemos vivir el presente, creo que si podemos entender este simple ejemplo se nos revela lo sorprendente al comprender lo que propuso Albert Einstein en su momento sobre la relatividad del tiempo o aun mejor comenzar a aceptar que el tiempo solamente es una ilusión de nuestra conciencia. Ahora tendríamos una prueba real de que el pasado, el presente y el futuro se encuentra en un mismo plano, por lo tanto el tiempo es lo de menos, dentro de la inmensidad del universo todos los eventos tienen el mismo estatus de existencia, no es el tiempo el que está pasando, somos nosotros los que nos movemos a través del universo y vamos descubriendo los eventos que existen de manera atemporal, creamos modelos de tiempo construidos en la conciencia humana, nosotros inventamos el tiempo para fraccionar y describir el camino que cada uno de nosotros recorre a través de los eventos del cosmos, tu sentido del presente solo refleja en que parte del universo te encuentras, en este instante el pasado es solo una porción del universo donde te encontrabas y el futuro es un espacio donde estarás. No es una cuestión de tiempo, es una cuestión de espacio. 

Alfa Centauri se encuentra a 4,37 años luz de distancia de nosotros.

La gran diferencia determinante entre la ciencia y la filosofía posiblemente sea el concepto del tiempo, este invento humano le ha permitido a los científicos tener un parámetro de medida con el cual pueden experimentar a diferencia de la filosofía que al ser más honesta no se permite falsos parámetros y por lo cual no puede dar determinantes. La ciencia trata con causalidades y circunstancias repetibles con ayuda de parámetros y condiciones restringidas, aun así gracias a estos factores posiblemente inexistentes pueden obtener una explicación repetible, es por eso que la ciencia no trata con cosas como belleza o significados de lo que es bueno o malo porque no existen estas condiciones o parámetros ilusorios que permitan experimentos repetibles que puedan determinar por ejemplo y como dije al inicio la existencia del alma o de Dios. No existen unidades de medida para que algo se determine bueno o malo, queda de esta forma evidente porque la ciencia nunca podrá lidiar con la ética.  Finalmente, si aceptamos la no existencia del tiempo el problema del conocimiento es el siguiente: no tiene sentido hablar de una ley de comportamiento del universo como un todo, cuando los parámetros son irreales, ya no podemos asumir que existe un conjunto de cosas que son del mismo tipo y crear leyes que se aplican a todos estos objetos, obviamente, debe de existir una ley que rige y aplica para todo el universo pero aun no tenemos manera de comprobarlo porque nosotros solo podemos acceder a una perspectiva del universo, esa ley única existe pero los seres humanos no tenemos acceso a ella. La causalidad, la casualidad y el destino lo estamos tejiendo en este mismo instante, así que la indefinición del futuro cambia con la definición del pasado, es decir, todos los instantes existen simultáneamente y se encuentran creando el tejido al que llamamos futuro, todo lo que existe se encuentra implícitamente conectado por eso lo que hacemos ahorita afecta directamente nuestro destino, si somos optimistas y el ser humano evoluciona correctamente lograremos nuevas percepciones, haciendo de todos los ahora una nueva verdad. Al fin dejaremos de temer a la muerte, por fin entenderemos que somos eternos porque la materia no se destruye, posiblemente entenderemos nuestro verdadero significado.  

Así como el concepto de libertad, el de tiempo solo existe gracias a nuestra conciencia. La razón por fin está aceptando que existen diferentes realidades, esto nos indica que la existencia de las cosas en el espacio depende totalmente de una conciencia que les de significado. Tal vez lo que percibimos como tiempo no es más que la evolución de la conciencia posiblemente todos los ahora existen siempre y lo que percibimos como real solo es el viaje que nuestra conciencia recorre por todas las posibilidades que nos ofrece el universo y tal vez no podemos regresar en lo que percibimos como tiempo a los ahora pasados porque ya rebasamos el nivel de conciencia que les percibió en su momento, el tú que se despertó esta mañana no es el tú que está leyendo este pequeño artículo, si recuerdas algo en el pasado, lo estás recordando ahora con el arreglo estable de neuronas que crean esa memoria; este fenómeno se construye gracias a la percepción de un sin fin de posibilidades que puedes experimentar y las percibes como tal porque esa es la frecuencia de tu nivel de conciencia. Les recuerdo nuevamente que tal vez nuestra experiencia en la vida es como la de un radio que solo suena o reproduce las estaciones según las frecuencias que sintoniza, solo una a la vez, a pesar de que hay cientos tal vez miles de estaciones transmitiendo al mismo tiempo. 

La realidad cuántica es sorprendente.

Radio GEA… Informa.

La Libertad.

¡Es un autodescubrimiento!

El concepto de libertad (si es que podemos forjar uno lo suficientemente objetivo) es muy complejo. Para entender algunas de sus características hay que relacionarlo con algunos otros conceptos y preguntarnos primero ¿qué es? El libre albedrio, la autonomía, la conciencia, el deber, la determinación, el determinismo, el indeterminismo, la indiferencia, la voluntad, entre algunos otros fenómenos fuera del control humano y después de entender estos, intentar descubrir ¿Qué es la Libertad? Aun así, si continuamos analizando otras palabras como: Casualidad, causalidad, el efecto mariposa o la teoría del caos, nos servirá para llegar a conclusiones tan arriesgadas como aceptar que la libertad. ¡No existe!

¿La Libertad guiando al Pueblo?

Cuando analizo el concepto de libertad con mis alumnos me doy cuenta que rápidamente el fenómeno se convierte en un mero pretexto para descubrirnos como seres humanos en constante conflicto con la realidad que nos arroba. Comenzamos intentando conceptualizarla, descubrimos diferentes tipos de libertad y es revelador entender de forma sorpresiva que somos títeres del destino. La primer sorpresa deviene cuando aceptamos que realmente no nacemos libres, los jóvenes más dinámicos proponen que llegamos a este mundo sin nuestro consentimiento y de igual forma se nos arrebata la vida, ¿dónde esta la libertad entonces?  Siguiendo el curso de la clase, llega el momento de discutir qué función cumple la libertad, así caemos en los tópicos más comunes, libertad es la capacidad que tiene el hombre de autodeterminarse, otros la traducen como la capacidad que tiene una persona a través de la voluntad para optar entre el querer y el no querer y los más arriesgados llegan a afirmar que la libertad es no ser esclavo de nada, de ninguna necesidad, de ningún accidente y gracias a esto forjar la fortuna que nuestra potencia nos otorga; como seres humanos muchas veces nos portamos infantilmente ingenuos y este es el caso, por eso crear un significado para la palabra libertad es muy complejo. Estamos acostumbrados a centralizar el pensamiento, somos egocentristas, somos sociocentristas, somos humanistas, solamente hemos intentado filtrar la verdad a través de una perspectiva humana, pero cuando salimos de nosotros (aunque Heidegger dice que no podemos) para estudiar la realidad de una forma “CosmoCéntrica” la realidad se nos manifiesta de forma más creativa y la libertad es la primera que desaparece, somos parte de una maquinaria cósmica muy compleja y el ser Humano es un pequeño engrane dentro de ella, o sea, solo cumplimos una función y en cuanto seamos inútiles dentro del sistema vamos a desaparecer. Otra vez, ¿dónde está la libertad?

Nacemos y morimos como una determinante.

Imagina por un instante, que todo lo que eres es producto de una ecuación perfectamente trazada, que todo el Big Bang, la creación del universo, el comportamiento estelar, esa danza entre galaxias y la melodía que surge del movimiento de nuestro sistema solar, sumado a lo que previamente vivieron nuestros más lejanos antepasados, tus bisabuelos, tus abuelos, tus padres, imagina que todo llegó y se hizo en el momento propicio para que tú existieras, imagina que todo sucedió para tu existencia y para que tú disfrutaras de esta realidad donde todos los demás solamente somos parte de tu escenario; ahora imagina que dentro de estas variables surgiera la más mínima variación, por ejemplo, la más próxima que tus padres no se hubieran conocido, ¿dónde demonios está? O ¿qué papel juega la libertad?

¿Realmente podemos decidir?

Sin embargo, en este momento de la clase mis alumnos no se encuentran desanimados, sino al contrario, quedan necios de descubrir a que le llamamos libertad o por qué prevalece el concepto. Comenzamos humildemente por aceptar que la libertad es una forma de auto engaño, es una mentira piadosa que nos fabricamos para defendernos del miedo al fenómeno del determinismo y como un premio a nuestra modestia caemos en cuenta de que todo lo que pertenece al orden de la libertad, solamente pertenece al orden de la razón, o sea, la libertad solamente existe para el espíritu. Solamente es libre el hombre cuando se comporta de forma racional y dispuesto a actuar con responsabilidad, por tanto, es posible que todo el cosmos esté determinado, incluyendo la vida del hombre. Pero en la medida en que estas vidas son racionales y tienen conciencia de que todo está determinado, gozan de libertad. En esta concepción la Libertad es propia solamente del sabio, todos los hombres son por definición racionales, pero solo los que tienen dominio de sus emociones, de sus apetitos y de sus instintos, tienen la facultad de ser libres. La libertad es un autodescubrimiento, es la “Enkrateia” es el dominio de si mismo. Finalmente la libertad es real, pero no se trata de una condición previamente dada a nuestra existencia, ¡NO! Es una creación evolutiva de la actividad humana y las creencias humanas. Ahora, por fin todos entendemos el adagio… ¡La verdad nos hará libres! La libertad solamente es bajo palabra y la puerta que nos abre esta posibilidad es la conciencia.

«Actuando contra nuestro mejor juicio»

Radio GEA Informa…