La Entropía.

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 La entropía demuestra que la vida es una excepción maravillosa. La vida va en contra de la ley de la entropía, que predice la tendencia del Universo a destruirse de una forma natural e inevitable. Hace tiempo se especulaba con la posibilidad de que todos los procesos del Universo fueran reversibles. Los péndulos iban y venían, los objetos caían hacia la tierra o subían impulsados. Aparentemente cualquier proceso físico podía darse la vuelta y realizarse al revés. Si esto era así, existiría una simetría de acciones que haría que el Universo permaneciera por siempre en una balanza de sucesos que van y vienen, sin que existiera un final en el que los procesos se acabaran. Sin embargo, el hombre se dio cuenta de que había al menos dos circunstancias que no parecían ser reversibles: por un lado el calor siempre fluye de lo más cálido a lo más frío y nunca al revés, y por otro lado, la fricción siempre genera calor pero no en sentido contrario. Implicaba que los procesos seguían una dirección y que no podían volver atrás. Quizás, todo lo que sucediera espontáneamente en la naturaleza no fuera reversible, se pensó, y significaba que el Universo iría de un estado inicial a uno final. Un camino que podría ser muy, muy largo pero que, inevitablemente, le haría llegar a su agotamiento. Para poner todas estas observaciones en claro, se formuló un principio que hasta el día de hoy se demuestra devastador para las esperanzas del concepto de eternidad. Se denomina como Entropía a la transformación. Además, se predijo que esta magnitud de cambio en cualquier proceso natural, existiría inevitablemente. Así se había condenado al Universo a un final inapelable dado que los procesos serían irreversibles sucediendo siempre en la misma y única dirección. Pocos años después el austríaco Ludwig Boltzmann relacionó la entropía con el grado de desorden que contiene un sistema. Por tanto, cualquier proceso que se dé en la naturaleza es para producir mayor desorden, lo que conlleva un inevitable y caótico final. Entre tanto pesimismo, la vida en la Tierra lleva unos cuatro mil millones de años intentando ordenar el mundo. La simple creación de una hormiga supone la organización de millones de células y componentes químicos. Pero la plenitud del orden es la humanidad. Sus cuerpos, sus pensamientos y sus actos son un monumento al orden. Es cierto que el balance es negativo: cada vez que un humano intenta ordenar algo es a costa de un desorden mayor en alguna otra parte. Somos, la vida y los hombres una maravillosa excepción y, mientras estemos aquí, tenemos una misión: Luchar contra la entropía.

¿Qué había antes del Big Bang? Obviamente y aunque algunos científicos insisten en que antes no había nada, ¡Claro que algo había! Sin embargo, vamos a partir de este portentoso fenómeno que llamamos gran explosión para intentar comprender nuestra realidad. Por principio debemos aceptar que con el inicio del Big Bang nace Cronos. El tiempo es una consecuencia de la expansión misma del universo. Pero, ¿qué pasará cuando el universo haya terminado su expansión y el movimiento se revierta? 

El Universo observable.

¿Cuál será el comportamiento del tiempo?

Hoy en día y gracias a las propuestas cinematográficas se ha puesto muy de moda hablar de viajes en el tiempo, se abordan diferentes propuestas dejando claro que de alguna forma se puede manipular el futuro y el pasado, se habla de la linea del tiempo que se bifurca creando dos lineas temporales o mas, se habla del bucle temporal, y otros más creativos proponen la existencia de los multiversos, en fin la imaginación del ser humano es impresionante y aunque la entropía nos deja claro que cualquier tipo de viaje en el tiempo es imposible, no le roba la magia al asunto, al contrario, se torna más pero de verdad mucho más impactante. Si el científico Brian Greene es acertado y sus investigaciones sobre la teoría de las cuerdas es correcta, el universo posee nueve dimensiones espaciales y una dimensión temporal. Fácilmente podemos imaginar que al principio todas las dimensiones estaban enredadas como en una bola de estambre y durante la gran explosión todas se destensaron provocando tres dimensiones espaciales, las que conocemos precisamente como altura, anchura y profundidad, además de una dimensión temporal se desplegaron, mientras las otras seis permanecen enrolladas sobre si mismas, todo esto nos pone a pensar, porque si vivimos en un universo de dimensiones entreveradas, ¿Cómo demonios vamos a distinguir entre ilusión y realidad? Tenemos cualquier número de posibles realidades frente a nosotros que no podemos percibir. Y bajo estas circunstancias, ¿Cómo vamos a entender siquiera el comportamiento del universo? y por lo tanto, cómo vamos a poder siquiera interpretar el entorno en que nos desarrollamos. 

El tiempo como lo conocemos es una dimensión que experimentamos solo en una dirección. Pero, si alguna de las otras dimensiones no es espacial sino también temporal. ¿Qué tal que existe alguna otra dimensión temporal? Existe un desorden irreversible en el mundo de los átomos y por consecuencia de nuestra realidad es a esto a lo que le llamamos entropía.

Una de las consecuencias de que la entropía siempre aumente es que, cuanto mayor es el desorden, más difícil se vuelve revertir perfectamente un fenómeno. “No se puede deshacer la mezcla entre el café y la leche luego de mezclarlos, por ejemplo, Esto sucede porque el café y la leche ‒y todo lo demás en el mundo macroscópico‒ están constituidos por cantidades extremadamente elevadas de átomos que mueven de las maneras más variadas posibles, en su mayoría aleatorias e incontrolables. Frente a una cifra tan elevada de combinaciones posibles, incluso existe la probabilidad de que los átomos del café se separen de los de la leche, pero la misma es cercana a cero. También es por eso que no se podrían ver a los pedazos de un plato que se rompe volviendo a unirse espontáneamente. A diario, los seres humanos asocian la irreversibilidad de esos fenómenos con el paso del tiempo y las nociones de pasado y futuro. En condiciones normales, el café y la leche sólo existen en forma separada antes de mezclarlos, y un plato perfectamente íntegro, sólo existe hasta que se rompe. Si mezclamos una gota de tinta negra con otra de tinta blanca veremos el nacimiento de un nuevo color “el gris”, pero nunca volverán las gotas de tinta anteriores. A veces cosas bonitas devienen del caos. 

La Entropía es irreversible.

Con los ejemplos que ofrecí anteriormente, la mezcla del café con la leche, cuando rompemos un plato de cerámica o cuando mezclamos dos gotas de tinta de color diferente, nos damos cuenta que realmente no podemos volver atrás. 

Por eso es difícil elegir, siempre tenemos que hacer la elección correcta, la linea del tiempo corre como flecha siempre hacia adelante provocando en todo momento que tomemos decisiones y con ellas generamos diferentes realidades, por ejemplo, si elegimos la opción A provocamos toda una linea entrópica de posibilidades pero si elegimos la opción B provocamos otra, dando por hecho que la vida siempre nos ofrece una gama infinita de posibilidades. Ahora, pareciera que mientras no se elija todo continua siendo posible, pero esa opción no existe, cuando no elegimos, implícitamente elegimos. ¿Por qué todo lo que pasa en el universo es para siempre? ¿Por qué el café no se puede separar de la leche después de haberlo disuelto? ¿Por qué las moléculas se dispersan unas de otras? ¿Por qué el plato que rompemos nunca volverá a ser el mismo? 

Todo esto se determina porque el universo se mueve hacia un estado de disipación. Y ese es el principio de la Entropía. 

La tendencia del universo a evolucionar hacia un estado de desorden creciente. El principio de la Entropía está relacionado con la flecha del tiempo y el resultado es la expansión del tiempo. Pero ¿Qué pasará cuando las fuerzas de gravedad contrarresten la fuerzas de expansión? O si la energía del vacío cuántico resulta demasiado débil, en ese momento el universo podría ingresar en su fase de contracción y a ese fenómeno le llamaremos “La gran implosión”. 

¿Qué sucederá con el tiempo? ¿Se invertirá? 

Aunque nadie sabe la respuesta … Yo creo que no.

Entropía Social.

La Entropía nos ayuda a entender de otra forma el concepto de la vida y la muerte, de alguna manera podemos afirmar la existencia de la vida y aceptar que se trata de una posibilidad fortuita que se generó sin querer dentro de todo este gran caos, por otro lado no podemos decir lo mismo de la muerte, pues posiblemente no existe, solamente podemos dar por hecho el proceso de transformación. La energía termodinámica en alguna de sus posibilidades y de forma espontánea, generó una forma de combustión energética a la cual llamamos vida, esta es momentánea y como todo dentro de esta dinámica se va ha transformar en otra posibilidad. 

Entropía Cognitiva.

Finalmente, la palabra entropía evoca imágenes de caos, desorden y destrucción, por lo tanto, podríamos afirmar que su fin último es la destrucción del cosmos. Aunque este concepto refiere a la medida de que tan uniformemente está distribuida la energía en un sistema, esto quiere decir que el comportamiento de nuestra realidad solamente está buscando el equilibrio de energías. El caos está condenado a seguir creciendo y aunque se siga confinando en infinitas posibilidades, difícilmente volverá a su estado original. Si lo evaluamos en un micro universo, o sea, donde nosotros nos encontramos, los parámetros no tienen por qué cambiar, cada vez que decidimos revolvemos las probabilidades y si deseamos enmendar nuestra decisión, si intentamos retraer nuestra decisión, si intentamos volver los pasos atrás, solamente lo agitaremos más; ahora, imaginemos a siete mil millones de personas decidiendo al mismo tiempo. Los macro estados son el resultados del comportamiento de los micro universos y viceversa, es muy fácil pasar de un estado “ordenado” a un sistema de caos y casi imposible o muy poco probable lo contrario. 

Entonces, si concebimos  al universo como un todo y aplicamos la segunda ley de la termodinámica, resulta que en algún momento del futuro remoto el universo llegaría a un estado de entropía total donde toda la energía estaría distribuida de forma uniforme, así todos los mecanismos posibles, seres vivos, estrellas y planetas necesitan que haya diferencias de energía para funcionar, el trabajo, el movimiento y la vida misma es producto del flujo de energía, al no haber diferencia alguna, nada se movería y llegaríamos a la inmovilidad térmica del universo.

Pero… ¿eso es posible de suceder? 


Inmersos en este interesante caos… ¡Radio GEA Informa!