Competencias necesarias para la Comunicación.

La comunicación es esencial para la vida social tal y como la conocemos: interactuamos continuamente. Por eso, es muy importante gozar de unas buenas habilidades. ¿Sientes inseguridad al comunicarte? ¿Te cuesta trabajo hablar en público? ¿Tienes problemas para transmitir tus ideas por escrito? Pues aquí te explico los tipos de competencias comunicativas que existen y cómo puedes potenciarlas.

Competencias comunicativas: Definición y para qué sirven.

Entendemos por competencias comunicativas el conjunto de aptitudes que permiten una comunicación adecuada. Para ello, el individuo se vale de todos los sistemas de signos de su comunidad sociocultural. Y los teóricos de este concepto, las resumen en los siguientes puntos:

  • ¿Cuándo hablar y cuándo no?
  • ¿De qué hablar?
  • ¿Con quién hablar?
  • ¿Por qué hablar?
  • ¿Dónde hablar?
  • ¿Cómo hablar?

Nos comunicamos a diario con los demás y con nuestro entorno. Por eso, saber emplear estas habilidades es fundamental para el crecimiento personal y para el crecimiento social. ¿Y podemos desarrollarlas? ¡Claro! No son innatas, sino que se pueden aprender y mejorar.

Tipos de competencias comunicativas.

Competencia lingüística.

Es el pilar central de la comunicación. Hace referencia a la adquisición y el desarrollo de una lengua, y a su posterior dominio. También al nivel de integración del lenguaje, entendido como un sistema de símbolos articulados que posibilita el entendimiento entre personas. Nos permite pensar y expresarnos a través de las palabras y su combinación, así como asignar nuevos términos a objetos y sensaciones.

Competencia Paralingüística.

Está formada por los elementos adicionales que complementan al lenguaje. Distinguimos entre recursos orales (como la entonación, la intencionalidad, etc.) y recursos escritos (márgenes, negritas, cursivas, mayúsculas, etc.).

Por ejemplo, «amigo» tendrá una connotación distinta si se pronuncia entre dos colegas cercanos («gracias, amigo») a cuando la dice una persona que va a discutir con otra («eso me lo dices a la cara, amigo»). El tono es diferente.

Incluye la competencia cronética, definida como el manejo de la comunicación en el tiempo. Es decir, cuánto se tarda en decir algo o los segundos que dejamos antes de responder.

Competencia sociolingüística.

El lenguaje depende de la cultura social, siendo inherente al momento y al lugar en que se utiliza. Es decir, varía según el contexto.

1.-Competencia quinésica. Es la comunicación no verbal: la llevamos a cabo a través de posturas, gestos, miradas, etc. Puede complementar, enfatizar e incluso contradecir nuestras palabras. Conforma hasta el 80% de la comunicación.

2.- Competencia proxémica

Es el manejo de las distancias con los demás. Dependiendo de la proximidad, distinguimos entre:

  • Distancia íntima: 15 – 45 centímetros. Propia de la familia, pareja y amigos íntimos. Se suele hablar en voz baja.
  • Distancia personal: 45 – 120 centímetros. Propia de los amigos y conocidos. Se usa una voz suave y distendida.
  • Distancia social: 1,2 – 3,5 metros. Propia de los contactos profesionales, más impersonal.
  • Distancia pública: a partir de 3,5 metros. Propia de los discursos ante un público.

Competencia discursiva.

Es la sucesión lógica y ordenada de las ideas o argumentos del discurso. Para comprender correctamente un mensaje, necesitamos que su contenido esté cohesionado y sus puntos sean coherentes. Por ejemplo, cuando contamos una historia, esta debe ser coherente en su línea temporal y sin que los sucesos se contradigan entre sí.

Competencia pragmática.

Se trata de la habilidad para convencer y persuadir a otras personas, influyendo en sus conocimientos, opiniones, actitudes, etc. Es muy útil para conseguir objetivos profesionales.

Competencia estratégica.

Se refiere a la capacidad de subsanar los posibles errores mientras transcurre el discurso. Logra una comunicación eficaz mediante el comienzo, mantenimiento, reparación, reorientación o conclusión de una conversación. Por ejemplo, intervenir ante los silencios prolongados, evitar los malentendidos, etc.

Competencia textual.

Se define como la comprensión y producción de textos. Para ello, necesitamos valernos de otras tres competencias:

  • Competencia cognitiva. Se apoya en las categorías formales del pensamiento para crear argumentos.
  • Competencia comunicativa. Consiste en el manejo adecuado del lenguaje.
  • Competencia técnica. Se relaciona con el uso de dispositivos para escribir.

¿En qué consisten unas buenas competencias comunicativas?

Observación y escucha.

A través de la observación del lenguaje no verbal y de la escucha de los mensajes del interlocutor, además del significado de sus palabras, podemos inferir sus estados mentales. De esta forma, un buen comunicador es capaz de prever las reacciones de los demás, reconocerlas y adaptar su comunicación a las mismas.

Interpretación del contexto.

         Las diferencias individuales, sociales y culturales marcarán las características de la comunicación. Por ejemplo, en México los besos o el apretón de manos son habituales para saludar; sin embargo, en Japón no son muy dados al contacto físico en estas circunstancias. Deberemos adaptarnos al lugar y al momento para saber qué transmitir y la forma de hacerlo.

Aprendizaje.

Uno de los recursos más habituales para aprender es el modelado, es decir, fijarnos en otra persona para imitar sus habilidades. Puede hacerse de forma consciente o inconsciente. Los buenos comunicadores buscan perfeccionar sus competencias comunicativas fijándose en los éxitos de los demás y cómo han llegado a ellos.

Respeto.

Es frecuente que en muchas disputas se pierda el respeto y la educación hacia el interlocutor cuando pensamos diferente. La otra persona se siente atacada y difícilmente escuchará nuestra postura. Un buen comunicador acepta otros puntos de vista y argumenta con respeto para defender los propios. Así, temas sensibles como la política, la religión o incluso el fútbol podrán ser debatidos sin enfados.

Organización.

Parece obvio afirmar que se debe pensar antes de hablar, pero no siempre se aplica. Tener un pensamiento organizado facilita ordenar nuestras ideas antes de expresar algo de forma verbal o escrita. Un mensaje ordenado siempre es un mensaje más atractivo.

Claves para mejorar tus competencias comunicativas.

1. Analízate tanto a ti como al entorno.

¿Conoces tus virtudes y tus defectos? Obsérvate. ¿Qué es lo que haces bien? ¿En qué necesitas mejorar? ¿Y cómo puedes conseguirlo? Fíjate en cómo lo hacen aquellas personas que tienen éxito transmitiendo sus mensajes.

Al principio, será un ejercicio, pero pronto irás viendo cómo se convierte en un proceso automático. Y no te evalúes con una dureza desproporcionada.

2. Apuesta por la sencillez.

Solemos pensar que las expresiones recargadas y las palabras pomposas demuestran cuán cultos somos. Pero, salvo excepciones, lo único que hacen es complicar el entendimiento de nuestro mensaje. ¿Significa esto que debemos limitar nuestro lenguaje a lo simple? De ningún modo. Enriquecer el vocabulario siempre es una ventaja, pero hay que saber distinguir cuándo utilizar unas palabras y cuándo otras.

3. Busca lo auténtico.

No debemos reducirnos a presentarnos como un personaje que no somos, aunque muchas veces lo hagamos para adaptarnos a la situación. Sonar forzado o artificial disminuye nuestra credibilidad y además podemos generar desconfianza. La naturalidad siempre es la mejor opción, incluso en diferentes contextos. Muéstrate tal y como eres. Quien no esté dispuesto a aceptarte, tal vez no sea la mejor compañía.

4. Recurre a la honestidad.

La mentira es una de las cosas que se adhieren muy rápido a la imagen de una persona. Genera enfado y puede provocar una gran pérdida de confianza. Además, para que una mentira no sea descubierta, necesita no contradecirse; será como una bola de nieve: cada vez se hará más grande. Por eso, es mejor enfrentarse a la verdad desde el respeto y la asertividad que contar una mentira que lo único que hará es complicar más la situación.

5. Entrena la asertividad.

Se trata de una habilidad fundamental para una buena comunicación. Nos permite defender nuestra propia postura mientras respetamos las opiniones de los demás, protegiendo nuestras opiniones sin agresividad. En una sociedad tendente a los malos modos, ¡marca la diferencia desde el respeto!

6. Enfatiza tus palabras.

El mensaje no solo está compuesto por palabras, como hemos visto, sino que influyen muchos aspectos más. Por ejemplo, utiliza pausas y entonaciones que despierten la atención en la otra persona. Aportarán frescura y harán que tus mensajes sean más interesantes.

7. Parafrasea.

La técnica del parafraseo consiste en expresar las propias ideas de modos distintos. Conseguirás que tu punto de vista quede claro y también servirá para reafirmarte ante ti mismo y ante los demás.

8. Practica la escucha activa.

Escuchar no es simplemente oír las palabras que nos llegan. Si queremos ser activos en nuestra escucha, deberemos procurar que la otra persona se sienta atendida y comprendida desde la empatía. La conversación será más efectiva y la relación con nuestro interlocutor mejorará.

9. Ten en cuenta a tu interlocutor.

Todos somos diferentes y a la vez igual de válidos. Esto incluye la forma de pensar. Dependiendo del nivel económico, sociocultural, educativo, etc., nuestro punto de vista puede ser uno u otro. E incluso compartiéndolos, podemos tener mundos internos completamente distintos. Creer que todo el mundo debería opinar como nosotros es un grave error.

Observar a nuestro interlocutor nos permite ir adaptándonos a él.

10. Apóyate en el lenguaje no verbal.

Los gestos, expresiones, pulcritud, vestuario, etc. también influyen en cómo nos ven. Procura controlar estos aspectos para no transmitir algo que no quieres. Por ejemplo, no gesticules de forma excesiva, presta atención a tus movimientos, cuida tu vestuario… Por supuesto, siempre en función de cada contexto.

11. No evites el contacto visual.

Rehuir la mirada del interlocutor denota inseguridad. Por eso, debemos procurar mirar a los ojos, demostrando así confianza. ¡Ojo! Una mirada demasiado fija puede causar el efecto contrario y llegar a resultar agresiva. Hay que alcanzar un término medio.

12. No interrumpas.

Interrumpir cuando otra persona está hablando no es adecuado, se considera una falta de respeto. Además, esto imposibilitará que comprendas al cien por cien lo que tu interlocutor está intentando decirte. Si tienes este mal hábito, ¡bórralo del mapa!

13. Inspírate.

Hoy en día podemos encontrar multitud de libros y artículos orientados a la mejora de las competencias comunicativas. Otra buena opción es la literatura: además de satisfacer nuestra afición, nos ilustra con diversos modos de transmitir de forma escrita. En Internet también podemos encontrar numerosas charlas de expertos de cualquier materia. Observa cómo se expresan, de qué elementos se valen para hacer llegar su mensaje.

14. Disfruta de la propia comunicación.

La comunicación es vital para la existencia humana. Y tampoco es un secreto que las demás especies, a su modo, se comunican entre sí. Mires donde mires, hay interacción. Tratar de mejorarla hará que disfrutemos más de las experiencias que nos hace vivir.

Si bien las competencias comunicativas no son innatas, algunas personas tienen más facilidades que otras para comunicar. ¿Significa que lo tienen todo hecho? No. Si no se ejercitan estas habilidades, no aprovecharán su potencial. Y, en el caso de aquellos con más dificultades, la práctica conseguirá grandes avances. 

El buen comunicador no nace, sino que se hace.

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La Comunicación.

La comunicación es el proceso de transmisión e intercambio de mensajes entre un emisor y un receptor. La comunicación deriva del latín «communicatĭo» que significa compartir, participar en algo o poner en común.

A través del proceso de comunicación los seres humanos comparten información entre sí, haciendo del acto de comunicar una actividad esencial para la vida en la sociedad.

Elementos de la comunicación.

En un proceso de comunicación se pueden identificar los siguientes elementos:

  • Emisor: es quien transmite el mensaje
  • Receptor: es el que recibe el mensaje.
  • Código: es el conjunto de signos que serán utilizados para crear el mensaje (palabras, gestos, símbolos).
  • Mensaje: es la información o conjunto de datos que se transmiten.
  • Canal de comunicación: es el medio físico que se utilizará para enviar el mensaje, como carta, teléfono, televisión, internet, etc. 
  • Ruido: son todas las distorsiones que pueden influir en la recepción del mensaje original, y pueden ser tanto del emisor, como del canal o del receptor.
  • Retroalimentación o feedback: en una primera instancia, es la respuesta del receptor hacia el mensaje recibido. Si posteriormente el emisor responde a lo enviado por el receptor, también se considera retroalimentación.
  • Contexto: son las circunstancias en las que se desarrolla el proceso de comunicación. Tienen influencia directa en la interpretación del mensaje (espacio físico, marco de referencia cultural del emisor y el receptor, contexto social, etc.)

Pasos del proceso de comunicación.

Para que la comunicación ocurra, son necesarios algunos pasos básicos que caracterizan a este proceso y son los siguientes:

  • La intención de comunicar: se requiere de uno o varios emisores que quieran enviar a un mensaje.
  • La codificación del mensaje: el emisor prepara el mensaje según el tipo de comunicación que vaya a emplear (verbal, no verbal, escrita o visual).
  • La transmisión del mensaje: implica la utilización de medios o canales adecuados al código empleado en el mensaje (un correo electrónico o un mensaje instantáneo para enviar un mensaje escrito, una llamada o charla para una comunicación verbal, etc.)
  • La recepción del mensaje: para que el mensaje pueda ser recibido, el receptor debe conocer el código en el cual le fue enviada la información. Por ejemplo, si se le envía una carta a una persona que no sabe leer, el proceso de comunicación no tendrá lugar.
  • La interpretación del mensaje: aquí entra en juego el contexto del receptor, ya que dependiendo de factores biológicos, psicológicos, emocionales o socio culturales, el mensaje puede ser interpretado de múltiples formas que no necesariamente tienen que coincidir con la intención que tenía el emisor al momento de comunicar.

Tipos de comunicación.

La comunicación se puede dividir en dos grandes tipos:

Comunicación verbal:

La comunicación verbal es una forma de comunicación exclusiva de los seres humanos y por ello, es la más importante. Tiene dos subcategorías:

  • Comunicación oral: es el intercambio de mensajes a través del habla.
  • Comunicación escrita: en este caso, el proceso comunicacional ocurre a través del lenguaje escrito.

Comunicación no verbal:

Se expresa a través del lenguaje corporal, la proximidad, signos no lingüísticos y sonidos sin palabras.

Características de la comunicación.

La comunicación es un proceso con varias características que debemos resaltar:

  • Requiere de un emisor y un receptor: para que el mensaje pueda ser enviado se requiere de la intervención de un emisor, del mismo modo que el receptor es esencial para que el mensaje pueda ser recibido e interpretado.
  • Es un proceso dinámico: los roles de emisor y receptor se pueden intercambiar en el proceso comunicacional. De esta forma, una vez que el receptor envía su retroalimentación o feedback, se convierte en emisor.
  • Es indispensable para la interacción de los individuos y favorece la organización social: la comunicación sirve para reafirmar al individuo al permitirle expresarse y transmitir un mensaje, y al mismo tiempo, influye en la interacción de los grupos sociales que comparten un código común.
  • Es imposible que no se lleve a cabo: la comunicación es un proceso que ocurre de forma continua y en diferentes niveles. El primer axioma comunicativo estipula que es imposible no comunicarse.

Funciones de la comunicación.

Dentro del proceso de comunicación se distinguen cinco funciones básicas:

Función informativa:

El mensaje transmite una información objetiva y sustentada con datos verificables. Las noticias televisivas y de la prensa escrita tienen esta función.

Función persuasiva:

Se trata de convencer al receptor del mensaje o de modificar su conducta con un fin específico. La propaganda política y la publicidad responden a esta función comunicacional.

Función formativa:

La intención es transmitir mensajes que generen conocimiento novedoso en el receptor, y que este los incorpore a su sistema de creencias. Los procesos comunicaciones en entornos educativos tienen esta función.

Función de entretenimiento:

Se trata de la creación de mensajes pensados para el disfrute del receptor. La música, las películas y las series generalmente cumplen esta función.

¿SABÍAS QUÉ?

La comunicación es el acto voluntario de transmisión de información entre seres vivos. La comunicación es afín a todos los seres vivientes, de una forma u otra, con diversos fines y estrategias, ya sean microorganismos intercambiando señales químicas, aves intercambiando cantos o seres humanos intercambiando piezas de lenguaje.

Vivir pasa necesariamente por comunicarse, aunque no todas las formas de vida se comunican de la misma forma ni con los mismos fines: un animal se comunica con otro cuando le advierte que ése es su territorio, o cuando le indica a una hembra que es apto para reproducirse, por ejemplo.

En el caso de los seres humanos, a las formas naturales de comunicación se suman las formas complejas fruto de algún tipo de lenguaje, como es el verbal, el que usa las palabras. De allí que podamos hablar de distintos tipos de comunicación, como veremos más adelante.

La comunicación es materia de estudio de numerosas disciplinas, según su naturaleza y los actores que en el proceso intervengan. Sin embargo, se trata siempre de un proceso fundamental para comprender las relaciones entre los seres vivos.

Además, el ser humano aprendió a replicar este proceso natural mediante la tecnología: los sistemas informáticos, por ejemplo, se pueden comunicar entre sí de manera automática.

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El Hombre que hizo del barrio una Identidad.

El maestro y ex secretario de educación pública (estoy hablando de tiempos románticos cuando estos si sabían “LER”) José Vasconcelos, afirmó, en su momento, que un comediante como Tin Tan deformaba la imagen del Mexicano y del lenguaje que compartía.

Con una Honestidad muy personal y además real, me gustaría escuchar la opinión de este insigne personaje hoy en día.

Para nosotros los modernos y además amantes del cine de oro Mexicano, Genaro Cipriano Valdez Tin Tan es gloriosamente impúdico y se desenvuelve frente a todos como una leyenda. Porque aprovechó y se apropió de todas las voces del barrio para construir un personaje. Sintetiza la cultura citadina de los años 40 ́s en México y crea un nuevo lenguaje desde su lengua nativa “El Pocho” – “Óyeme bato, ¿Cómo se dice Window en Inglés” – un ejemplo que nos regaló Carlos Monsivais refiriéndose al pachuco trompudo; hoy estamos recordando a un personaje socialmente confundido y que con su actitud pícara confunde el futuro de su cultura.

José Vasconcelos le hace honor a su apellido y como autoridad cultural de forma celosa le da con toda su furia crítica al pachuco, pues como dice Andrés Niquet en su libro, “Aparentemente es Vasconcelos quien le endilga el término Pocho a esta nueva lengua y lo usa para lanzarse contra Tin Tan”. Recuerdo que alguna vez escuché a mi abuela usar esta palabra de forma peyorativa para regañar a uno de mis tíos – “No seas pocho, -le decía- habla bien” – con toda mi inocencia le pregunté a la madre de mi madre qué significaba “POCHO” y me dijo que era un adjetivo que se usaba para referirse a los huevos y a los huevones, subrayando huevones pues seguía molestando a mi tío, me aclaró, obviamente no se le llama así a cualquier huevo, sino solamente a aquellos que por alguna circunstancia envejecieron y comenzaron a pudrirse y que por seguridad ya no se consumen, mejor se tiran. A lo que voy, seguramente Vasconcelos eligió bien el Epíteto que uso pues decía que las rutinas de nuestro comediante promueven el pochismo a través de espectáculos mediocres y vulgares. Hoy en día ya no se dice eso del Pachuco genial. Nadie se atrevería porque evidentemente este personaje es el claro ejemplo de lo que estaba sucediendo en la cultura mexicana de esa época, la sociedad estaba dividida en dos legiones, los que de forma conservadora defendían las costumbres del momento y todos esos jóvenes que estaban preparados para recibir con brazos abiertos la modernidad, aquellos chavos visionarios que le abrieron la puerta a la nueva música del Rock, a una nueva moda del vestir y con el tiempo al heroico movimiento social del “Peace and Love”.

Tin Tan desde su inagotable ingenio es un símbolo que proyecta la metamorfosis que está sufriendo una ciudad y por consecuencia el pueblo que la habita.

Es muy duro verse en el espejo y observar cuan grotescos podemos ser, por eso entiendo al maestro Vasconcelos cuando veía el nuevo rostro del mexicano hace más de 70 años.
Piensen, recuerden, el día que se levantaron y descubrieron que se estaban transformando por culpa de la adolescencia en un ser amorfo y chocante, precisamente eso le estaba sucediendo a nuestra sociedad; recordemos el monólogo en voz del actor Ernesto Alonso al inicio de la obra cumbre de Luis Buñuel “Los Olvidados”, – “Las grandes ciudades modernas: Nueva York, París, Londres, esconden tras sus magníficos edificios (un rostro) de miseria… México… no decepciona a esta regla universal”. – La modernidad cobra una factura histórica muy cara, y se le llama “transformación”.

Hoy en día volteamos a la distancia y ya no nos aterra el factor de cambio, al contrario, somos socialmente otros, somos nuestros padres, pero no lo somos y esto nos provoca un romanticismo cultural hacia los viejos tiempos que nos recuerdan, otro cine, otra música y evidentemente otra moral.

A mediados de los años ochentas comienza un movimiento cultural dentro de la música y la literatura donde percibimos un mestizaje generacional que presume un orgullo nacional, por fin nos damos cuenta y le demostramos a todos que es interesante ser mexicano, mitificamos símbolos de nuestra historia cultural y dentro del “New Pack Mexican” viene incluido Tin Tan, los grupos musicales: Caifanes, Maldita Vecindad, Café Tacuba, Botellita de Jerez (bases importantes de la nueva cultura por venir), no se podrían explicar correctamente sin la existencia del pachuco, para estos nuevos tiempos Tin Tan es el perfecto transgresor, es la imagen perfecta para las playeras que muchos jóvenes portan ahora, es una bandera que encontramos en Boutiques, Bares, Restaurantes, galerías de arte, cafeterías, librerías, en fin, creo que la lista se torna interminable, el personaje se vuelve tan omnipresente que ya no lo distinguimos, ya es parte de nuestro ADN cultural, los niños en México nacen con esta información genética incluida, esa es la magia de la cultura, en un programa de Radio que produje con Ramón Ojeda y el autor Andrés Niquet, comentaba que mi percepción de Tin Tan es la de un personaje eterno porque desde que tengo uso de razón este personaje es parte de mi realidad, Tin Tan era de alguna forma todos y cada uno de mis tíos, era el amigo de mi papá, era el señor de la tienda, nosotros ya no nos damos cuenta pero hablamos como Tin Tan. “Afloja la lana”, “Vamos a hacer un Bizne”, “Eres un Caifán”, “Está durazno tu asunto”, “Púchale ese botón” y la lista es interminable. Sí nacimos y crecimos dentro de la geografía de barriada nuestra identidad contiene mucho de este personaje.

José Vasconcelos tenia razón, pero no solamente Tin Tan, también personajes como “El Santo” (el enmascarado de plata), “Pepe el Toro”, “Cantinflas”, “La Doña”, entre muchos otros transformaron la identidad del mexicano, si acaso Tin Tan no era un personaje ficticio posiblemente por eso le pareció más peligroso, sin embargo, Andrés Niquet redime la imagen del pachuco y en un diálogo pasivo con el maestro Vasconcelos le propone un nuevo adjetivo, a lo que el maestro le nombra idioma “Pocho”, Niquet le llama Trompabulario, además, muy “Ad Hoc”, ayer le pregunté a mi tocayo si él invento la palabra “Trompabulario” para su libro y muy honestamente me respondió que él la escuchó de niño en algún lugar, esto provocó en mi una catarsis de recuerdos familiares. Mi madre siempre ha sido una fanática declarada de “La Familia Burrón”, de la música de “Chava Flores” y del cine de Tin Tan, por lo tanto, les aprendió mucho, por ejemplo, siempre estaba dispuesta a crear empresas absurdas así como siempre lo intentaba la señora “Doña Borola Tacuche de Burrón”, es más, así le decíamos a mi mamá, “Doña Borolas”, siempre con la intención de ayudar a la economía familiar, el cine de Tin Tan era un lugar común en mi casa e insisto, le aprendíamos inconscientemente, un domingo que salimos de paseo, se me ocurrió decir … “Vamos a Chapultetrepo” … mi madre volteó espantada, me propinó el famoso coscorrón y me advirtió … “Cuida tu trompabulario” … obviamente estábamos interpretando involuntariamente la escena de alguna película de Tin Tan.

Hay personajes dentro de nuestra historia que modificaron nuestra mitología moderna, otros modificaron nuestra política, otros le dieron un nuevo rostro a la imagen del mexicano pero Tin tan es un gran responsable de la evolución de nuestra lengua.

¿Quieren llevarse una sorpresa? ¿Quieren descubrir la influencia inconsciente de Tin Tan en su persona? Acérquense a este libro solamente para recordar la vida de este personaje, despejen dudas y observen cuantas aportaciones hizo Tin Tan a nuestra lengua, cuantos «trompablos» usamos cotidianamente y ya de pasó entren en la filmografía completa de este personaje. Al fin y al cabo el compañero José Andrés Niquet ya desarrolló un trabajo titánico para ayudarnos a reconocernos en un gran personaje, el pachuco de México Germán Valdés Tin Tan.

Tin Tan y su trompabulario (German Valdés, el genio y su ingenio) es un libro que deberían de leer. Se los recomiendo mucho. ¡Muchas gracias!

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